Casa del Niño/Araripe Arquitetos


Descripción de la presentación del equipo del proyecto. El Hogar de la Infancia nació del entendimiento de que la arquitectura puede acompañar el crecimiento de una familia y su transformación natural a lo largo del tiempo.

quedarse en cama razeiro del norteUbicada en el interior del estado de Ceará, la casa tiene un área de 10 x 30 metros y está conectada a la casa principal del cliente con un área construida de 90 metros cuadrados. El proyecto surgió de cambios en la dinámica familiar: la llegada de gemelos y la necesidad de crear un espacio para apoyar la vida diaria.

A diferencia de la casa existente, el nuevo espacio tenía que ser más abierto, luminoso y flexible. Se trata de un lugar donde los niños pueden jugar libremente y entrar en contacto con el jardín, pero también un lugar de encuentro y de momentos de acogida. El proyecto consta de dos volúmenes complementarios: una cabaña de madera compacta con dormitorio, sala, cocina, baño y área de servicio, diseñada para recibir visitas y servir de soporte a la casa principal; y una sala de juegos independiente dedicada a las actividades infantiles.


El principal desafío fue crear un espacio diseñado específicamente para niños sin que sea restrictivo o temporal. La sala de juegos se concibe así como un ambiente cambiante, capaz de transformarse con el paso de los años en un espacio de estudio, estudio o sala polivalente para satisfacer las nuevas necesidades de la familia.

Las soluciones de diseño priorizan la relación entre interior y exterior. Las grandes aberturas garantizan la ventilación cruzada y la luz natural, que son vitales para el confort térmico en el noreste de Thurton. Las ventanas con alféizar bajo tienen una doble función: además de servir como bancos, permiten a los niños observar el mundo que les rodea desde su propia altura, desde sus primeros pasos, potenciando su experiencia sensorial y su conexión con el espacio.

Estos materiales refuerzan la dimensión emocional del proyecto. El uso de baldosas hidráulicas, hechas a mano por el maestro artesano Jaime de la región de Cariri Cearense, en arreglos lúdicos hacen referencia a recuerdos de la infancia y la cultura local, aportando color, textura y carácter al edificio. Se seleccionaron soluciones arquitectónicas tradicionales de la región para entrar en diálogo con ideas espaciales que trascienden el tiempo.

Terminada en 2024, la Casa de la Infancia se integra en un espacio habitable donde se construyen recuerdos con los primeros pasos, juegos y encuentros diarios. No se trata sólo de un proyecto para niños, sino de un edificio pensado para el presente y de cara al futuro, reafirmando el papel del espacio arquitectónico como soporte de la vida en su constante transformación.
