Casa Miguel/Enrique Hofmann


Descripción de la presentación del equipo del proyecto. Este santuario urbano cobra vida a través del juego poético de volúmenes, reflejos y un diálogo armonioso entre la antigüedad y la modernidad. Planos de piedra se despliegan a lo largo del lago, creando formas escultóricas inesperadas que interactúan con la luz y las sombras para hacer que el edificio parezca vivo y en constante cambio a lo largo del día. Las líneas geométricas y modernas crean un contraste sutil con las características coloniales conservadas, logrando un cuidadoso equilibrio entre tradición e innovación, respetando la historia y adoptando un sentido sofisticado de modernidad.

Aunque aparentemente sólidas, las paredes de piedra adquieren una inesperada sensación de ligereza a través de proporciones precisas, aberturas rítmicas y reflejos brillantes en el lago verde y las tranquilas piscinas azules que se extienden a lo largo del edificio. Juntos, estos elementos mejoran la experiencia visual, creando una sensación de calma, apertura y elegancia discreta.

Diseñado para recibir invitados y celebrar momentos de conexión, el área de comidas se convierte en el corazón de la casa, un espacio donde se fusionan arquitectura, paisaje y vida social. Se integra perfectamente con la exuberante vegetación circundante y se extiende de forma natural hacia los espacios recreativos: campos de fútbol, pistas de tenis de playa y una piscina olímpica, fomentando la salud y el ocio.

Con tonos tierra, materiales texturizados y una pérgola de madera de casi 15 metros, el diseño se mezcla orgánicamente con la naturaleza. La cubierta filtra la luz del sol durante todo el día, proyectando patrones complejos y en constante cambio que aportan movimiento y calidez al interior. Juntos, estos elementos transforman la casa en un santuario de confort, alegría y poesía visual, un entorno donde la arquitectura se convierte en una extensión íntima del paisaje.
