Casa María/Estudio Metriq


Descripción de la presentación del equipo del proyecto. Casa Para María nació sin presupuesto, circunstancias desfavorables, pero con una idea clara. Ubicado en el prestigioso barrio de La Gatazo, Sur Quitoaparecer en el escenario En respuesta al abandono de un anciano tras el brote, su casa está al borde del colapso. El proyecto se concibe como un ejercicio de empatía, entendida no sólo como diseño sino también como acción, autogestión y compromiso social.


El proyecto se desarrolló sin ánimo de lucro y aún se encuentra en fase estudiantil, gracias a la coordinación entre profesionales, vecinos, instituciones y empresas, Demostrar el papel positivo que la arquitectura puede desempeñar en entornos vulnerables. El proceso comienza con recursos mínimos: una fundación preexistente, materiales donados y trabajo voluntario. Estas condiciones son el punto de partida que guía cada decisión de proyecto. Casi el 90% del presupuesto necesario se recaudó a través de actividades de gestión de recursos, incluidas solicitudes a empresas, apoyo institucional y crowdfunding. Las donaciones materiales y económicas no sólo viabilizaron la obra sino que incidieron directamente en su configuración espacial y constructiva.



La programación y distribución se definen a partir de la comprensión de la vida diaria del usuario, priorizando su vida diaria, sus necesidades y capacidades. La vivienda se organiza en tres bloques interconectados: zona de salón, zona de servicio y espacio mixto abierto al exterior. Este último, concebido como un restaurante con terraza, se convierte en el corazón del proyecto, desdibujando los límites entre interior y exterior, acogiendo a María, al sol que la cobija y a los animales que la acompañan.



El confort interior es una premisa fundamental. Los bloques de cemento, como material íntegramente donado, se convirtieron en el principal recurso de construcción, no como una elección formal sino como condición de partida. Se exploraron sus funciones térmicas, estructurales y espaciales a partir de las propiedades de su mampostería y su uso en envolventes portantes y elementos permeables. Una cubierta translúcida controla la entrada de luz y calor, mientras que una celosía construida a partir del mismo bloque regula la ventilación, proporciona privacidad y mejora la seguridad. Siguiendo esta lógica de uso, se construyeron techos, se restauraron muebles existentes y se fabricaron nuevos con materiales existentes, evitando desperdicios y consolidando una estrategia de economía circular.


Construida en cuatro meses, Casa Para María trasciende la escala doméstica, no por su capacidad de repetirse, sino por la forma en que maneja condiciones específicas. Lejos de proponer una solución replicable, el proyecto trata la arquitectura como un ejercicio situado. La situación de María no es excepcional, pero representa un problema común y continuo en el contexto de vulnerabilidad que a menudo se pasa por alto en las ciudades en rápido crecimiento. En este sentido, El proyecto propone reexaminar estas realidades, recordando la capacidad de la arquitectura para transformar el espacio y la vida, pero también demostrando sus limitaciones cuando las condiciones estructurales y las políticas públicas necesarias exceden los límites de la disciplina.