Casa Paso de Los Toros / Juan Carlos Sabbagh Arquitectos


Descripción de la presentación del equipo del proyecto. El concepto arquitectónico general del proyecto estuvo determinado por las condiciones inherentes del sitio. Al llegar al yacimiento se ponen de manifiesto una serie de características que lo convierten en un lugar especialmente singular. El solar es plano y rectangular, de unos 30 metros de ancho y 170 metros de fondo, orientado de este a oeste. Sus límites norte y sur están densamente vegetados, mientras que el este (se accede desde la calle) y el oeste (campos de polo que conducen a los apartamentos) tienen total transparencia visual.


Al estar situado en el centro del campo, las vistas son excelentes. Se crea una condición única que permite una continuidad visual ininterrumpida entre los Andes y las montañas costeras, dando la impresión de que el sitio se extiende visualmente hasta que sus límites quedan definidos por las montañas circundantes. Además, debido a su orientación y la vegetación en sus bordes norte y sur, las brisas de verano del suroeste fluyen naturalmente a través del sitio. Esta situación crea una ventilación cruzada efectiva, ayudando a enfriar los espacios interiores durante períodos de altas temperaturas comunes en la región de Chicureo.

En respuesta a estas condiciones, las principales áreas de vivienda, como la sala, el comedor y la terraza, se ubican en un espacio completamente transparente en el centro del sitio. Esta estrategia preserva y mejora las vistas superiores al tiempo que promueve la ventilación natural de los espacios interiores a través de grandes aberturas de vidrio.

El resto del proyecto se organiza linealmente a lo largo del límite sur del sitio, con todas las habitaciones orientadas al norte para optimizar la exposición al sol. Esta disposición crea un plano en forma de T que divide el jardín en dos áreas distintas, inteligentemente separadas por un volumen central de vidrio.


Como segunda condición fundamental que guió el proyecto, se puso especial énfasis en el confort térmico interior a través de estrategias de diseño pasivo, con el objetivo principal de controlar el sobrecalentamiento en verano. La primera estrategia consistió en diseñar una cubierta con grandes voladizos para proporcionar una eficaz protección solar en todas las fachadas. La cubierta se concibe como un sistema compuesto: hacia el interior se diseña una losa horizontal de hormigón armado, cuya masa proporciona inercia térmica, ayudando a estabilizar la temperatura interior.

Sobre esta losa se instaló una cubierta ligera, separada por un espacio ventilado altillo con ventilación perimetral mediante mamparas de celosía continua. El sistema permite disipar el calor acumulado en la buhardilla mediante ventilación cruzada, evitando el sobrecalentamiento de las losas del suelo, que también están aisladas con poliuretano pulverizado.

La segunda estrategia implica diseñar lamas de madera fijas y operables que puedan proporcionar protección solar a la fachada cuando el sol está bajo y el voladizo del techo ya no es efectivo.
