una secuencia de cuatro espacios componen la casa india de saru
Saroo transforma los recuerdos en arquitectura del hogar
La historia de Saroo es Residencial Proyecto del Estudio de Arquitectura y Urbanismo Regional (SARU), Mettupalayam, Tamil Nadu, Indiaubicado en las estribaciones de las montañas Nilgiris. Construida en los terrenos de la casa de la infancia del cliente, la casa de 3200 pies cuadrados fue concebida como un marco arquitectónico moldeado por la memoria, el paisaje y la experiencia vivida en lugar de a través de un enfoque estilístico predefinido. El diseño traduce recuerdos de lugar en secuencias espaciales, organizando la casa en torno a cuatro narrativas o “historias” arquitectónicas distintas, cada una derivada de una experiencia específica asociada con la tierra.
El proyecto está estrechamente relacionado con su entorno, aprovechando el clima, la vegetación y la topografía de la zona. En lugar de imponer un lenguaje formal único, el diseño permite que los volúmenes espaciales surjan de la relación mnemotécnica entre la forma arquitectónica, el movimiento y el paisaje. La casa resultante opera como un entorno en capas donde la memoria informa la selección de materiales, las proporciones espaciales y las estrategias ambientales.

Todas las imágenes cortesía de Estudio de Arquitectura y Urbanismo Regional (SARU)
cuatro pisos espaciales organizan las funciones de la casa
La primera secuencia espacial interpreta la experiencia infantil de movimiento a través de senderos de jardín, senderos de césped y umbrales sombreados. Esta memoria se traduce en patios lineales definidos por altos muros y plantas en capas. Las proporciones estrechas y la envolvente vertical reproducen la sensación de caminar sobre hierba alta, mientras que la luz del día filtrada crea condiciones de luz suaves y moteadas. El patio sirve como regulador del clima y como espacio de conexión, permitiendo sentir el cambio de estaciones en toda la casa. Los elementos de asiento fijos incorporados reemplazan a los muebles móviles, reforzando la relación directa entre cuerpo y estructura. La segunda narrativa se centra en la cocina, corazón social y sensorial de la casa. El diseño hace referencia a los primeros rituales domésticos asociados con la cocina, el agua y la protección solar, colocando la cocina en el centro de la actividad diaria. Una piscina parcialmente sombreada recuerda el antiguo tanque de agua, mientras que los elementos elevados para sentarse introducen variación vertical y conexión visual. Los elementos del paisaje, incluido un dosel de palmera, crean luz filtrada y refuerzan la cocina como punto focal. La organización espacial enfatiza la proximidad, el movimiento y el compromiso sensorial más que la separación formal.
El tercer piso reinterpreta un antiguo pabellón de jardín que sirve como retiro y espacio para eventos compartidos. En la nueva configuración, el pabellón se ubica en el nivel superior, físicamente separado del suelo. El diseño adopta el principio del paisaje prestado (Shakkei) para construir una vista amplia de los cocoteros circundantes para ampliar los límites espaciales percibidos. Los jardines en los tejados y los estanques de nenúfares suavizan la transición entre los elementos construidos y los naturales. Los espacios interiores varían en altura y envolvente, lo que permite la progresión desde áreas tranquilas y de techos bajos hasta áreas sociales más abiertas. Narrativa Final del Estudio de Arquitectura y Urbanismo Regional (Salú) resuelve el punto de observación oculto que una vez se formó entre el techo y la cornisa. Debido a las restricciones de altura, esta situación se reinterpreta a través de volúmenes compactos que sobresalen integrados en los dormitorios privados. Estas proyecciones enmarcan vistas específicas de los Nilgiris y al mismo tiempo actúan como instalaciones ambientales pasivas. Su posición más alta facilita la ventilación cruzada, capturando la brisa predominante y permitiendo que el aire caliente escape a través de áreas de techo más altas, reduciendo la dependencia del enfriamiento mecánico.

La casa de 3200 pies cuadrados se construyó en el sitio de la antigua casa de la infancia de los clientes.
lenguaje material arraigado en el contexto
La selección de materiales está estrechamente relacionada con las condiciones del sitio y la disponibilidad local. Los ladrillos reciclados del muro delimitador existente y el suelo excavado en el sitio se combinaron con yeso de cal para crear superficies de pared respirables que favorecen la regulación térmica. El acabado terroso resultante refleja suavemente la luz, mejorando la continuidad entre los espacios interiores y exteriores. La madera de teca birmana recuperada de estructuras de la zona demolida se reutilizó para puertas, ventanas y elementos estructurales, minimizando el uso de material nuevo y manteniendo la durabilidad. La capa final de estuco contiene óxido negro y semillas de plantas trituradas, lo que hace referencia a marcas anteriores del sitio e incorpora rastros sutiles de uso pasado en la estructura del edificio.
A través del ordenamiento espacial, la reutilización de materiales y la respuesta ambiental, The Legend of Saru presenta una arquitectura residencial arraigada en el lugar y la memoria. El proyecto demuestra cómo las narrativas personales pueden transformarse a través de la lógica arquitectónica para generar espacios que estén basados en la situación y sean capaces de adaptarse con el tiempo.

La historia de Saru está formada por la memoria, el paisaje y la experiencia de vida más que por un lenguaje estilístico fijo.

Los patios lineales filtran la luz, creando una iluminación suave y moteada

El patio transforma la memoria de los senderos del jardín y los senderos sombreados en forma construida

El clima, la vegetación y la topografía influyen directamente en la organización espacial del proyecto.