Por qué tus fotos se sienten vacías (no es tu configuración)
Sigues escuchando sobre “mejor composición” o “ajustar la configuración”, pero este video se centra en algo que llega mucho antes que cualquiera de esas cosas: la decisión de lo que realmente dirá la foto. Si fotografía personas, sus resultados a veces se sienten técnicamente buenos pero emocionalmente débiles, y aquí hay una larga lista de razones.
nunca vengo a ti Martín Castáneste útil vídeo expone tres decisiones que se deben tomar antes de tomar una fotografía y evita la charla habitual sobre reglas y equipo. Kastan primero descartó la idea de que una foto falla porque elegiste la apertura o el ISO incorrecto. Sostuvo que se fracasa cuando nunca se elige una intención clara, por lo que la imagen no tiene columna vertebral. Presenta un retrato construido en torno a la confrontación, y se puede ver cómo esta única elección da forma a todo lo demás en el encuadre. La expresión no es “amigable”, el entorno no es “seguro” y el malestar es intencional, no accidental. Si alguna vez ha intentado rescatar un marco más débil ajustando la configuración, este método forzará la reparación antes.
La segunda decisión es sencilla y útil: hacer que todo funcione. Castan trata el fondo, la ropa, el color, el cabello y la iluminación como un sistema en lugar de partes separadas que se evalúan más adelante. Nada debería gritar pidiendo atención, ni quedarse ahí sentado sin hacer nada a menos que lo merezca. La tensión clave aquí es que la “neutralidad” no es un pase libre. Los elementos neutros aún pueden sobrecargar la imagen diluyendo el mensaje. Una vez que empiezas a pensar así, dejas de pensar en el desorden como “sólo parte de la escena” y empiezas a eliminar cualquier cosa que robe energía del contenido de la imagen.
La tercera decisión es donde el vídeo se vuelve engañoso, porque suena obvio hasta que lo pruebas: dónde ubicas a tu audiencia. Castan redefine la posición de la cámara como una elección relacional. En un ejemplo, el ángulo sitúa al espectador fuera de la escena, más como un observador que como un participante, y la distancia se mantiene porque el sujeto no mira a la cámara. También señala que el contacto visual puede cambiar toda la foto incluso si nada más cambia, lo cual se subestima fácilmente. Pruebe esto la próxima vez que dispare: la misma ubicación, la misma expresión, una toma con contacto visual y otra sin contacto visual, y compare la sensación de la imagen.
Lo que importa es cómo se conectan estas decisiones. La intención establece metas emocionales. El personaje impide que cada elemento luche contra ese objetivo. La posición del espectador determina si invitar a alguien o bloquearlo en ese momento. Esta cadena también te da una razón clara para saltarte tomas. Si esas tres partes no se alinean, no estás “arreglándolo en la cámara” o “arreglándolo más tarde”, simplemente no estás tomando el encuadre, y esa limitación es un truco en sí misma. Mire el vídeo de arriba para ver el resumen completo de Castan.