Fotografía callejera en Bangalore: un estudio comparativo
Explora la fotografía callejera en Bangalore. Vea cómo los desarrollos tecnológicos se fusionan con el paisaje urbano a través de colores crudos e imágenes de alto contraste de la vibrante capital cervecera de la India.
La fotografía callejera se nutre de la tensión. Durante una semana reciente en Bangalore, encontré esta tensión en todas partes. La ciudad presentó un rompecabezas visual único para mi lente. Por un lado, enormes complejos tecnológicos se elevan desde el suelo con elegantes muros cortina de cristal. Por otro lado, las zonas menos desarrolladas me recuerdan el crecimiento radical y desigual de la ciudad. Esto crea un paisaje de fuerte contraste. Este es un lugar donde existe la gran tecnología, justo al lado de la cruda realidad de las calles. Quería capturar esta dualidad en mi última serie de fotografías. Para mí, la ciudad se siente como una gigantesca y eterna obra en construcción. Vi los pilares de hormigón del nuevo sistema de metro que parecían ruinas antiguas. Estos pilares existen desde hace más de una década. Los escombros cubrían el suelo porque los equipos rara vez los limpiaban antes de que terminara el proyecto. Esto proporciona un fondo arenoso y texturizado para mi fotografía. Este es un escenario construido a base de polvo y ambición.
El aire de Bangalore encierra muchas historias. Noté mucha basura en las calles, lo que añadió cierto peso al ambiente. Crea una experiencia sensorial que es imposible de ignorar. Sin embargo, dentro de este caos, encontré una belleza increíble. El color es aún más intenso contra el hormigón gris. Me atraen los carteles de las tiendas locales que utilizan fuentes en negrita y tonos brillantes y saturados. Cuando se pone el sol, los puestos de comida callejera brillan bajo la cálida luz. Estos elementos desvían mi atención de la suciedad y la centran en la vibrante vida de la ciudad. Me di cuenta de que las personas eran el verdadero núcleo de mi marco. Esta amabilidad equilibra la dureza del entorno urbano. Aunque mencioné el “mal olor” en mi diario, hizo que mis fotos se sintieran cálidas.
Siento una extraña sensación de hogar aquí. A menudo comparo el ambiente de la India con mi experiencia en Brasil. Ambos lugares tienen energías caóticas y grandes poblaciones móviles. Esta familiaridad me permite abordar mi oficio de una manera más relajada. Ya no veo el desorden como un problema que debe resolverse. Empecé a pensar en ello como un modo de grabación. Incluso la cultura gastronómica trae sorpresas. Bangalore es la capital cervecera de la India. Encontrar una “IPA americana” bien elaborada en una cervecería local añadió un toque de ironía global a mi viaje. Me recuerda cuán interconectados se han vuelto nuestros mundos culinario y de diseño.
El alma visual de Bangalore existe en todas sus capas. Vi una muestra del pasado en las estrechas calles antiguas. Vi un lado del futuro en un enorme centro tecnológico. Lo más importante es que veo capas del presente en el “juego de fotografía callejera” al que juego todos los días. Cada fotograma que fotografío cuenta la historia de una ciudad que lucha por alcanzar su potencial. Mis imágenes se centran en esos hermosos carteles y en la resiliente vida callejera que persiste en el polvo. Me quedé con un claro recordatorio de que la belleza no requiere una superficie limpia para existir. Sólo hace falta un disparo para encontrarlo.
crédito: Fabio Sasso/Abdouzedo
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