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Molins recuerda a las empresas el plazo para instalar contadores de radón • Listos para la construcción

compañía Molinos Se recuerda a las empresas cuyos centros de trabajo estén situados a nivel de calle o bajo ella en zonas de actuación prioritaria, que la fecha límite para instalar medidores de radón es el 28 de febrero. Según la Directiva IS-47 de la Comisión de Seguridad Nuclear (CSN), estos sistemas deben instalarse antes de esta fecha límite para poder completar las mediciones antes del 31 de mayo.

Molins recuerda a las empresas con centros de trabajo el plazo para instalar contadores de radón
Según la normativa, los medidores de radón deben estar instalados a finales de este mes. Instrucciones del Centro de Seguridad Nuclear.

La directiva IS-47 de la Comisión de Seguridad Nuclear (CSN) establece que estos sistemas de medición deben estar instalados a finales de mes para completar las lecturas a tiempo para el 31 de mayo. Para cumplir con la normativa de radón, los detectores deben permanecer en el lugar de trabajo durante un año (excluyendo el período de parada), o al menos tres meses durante el período de máxima concentración del 1 de octubre de 2025 al 31 de mayo de 2026, para evitar coincidir con el período de parada. actividades.

Esta obligación afecta Instalaciones en plantas bajas, sótanos y espacios subterráneos, así como centros de tratamiento de aguas subterráneas, incluidos spas, actividades termales, oficinas, comercios, laboratorios, gimnasios, aparcamientos subterráneos y espacios turísticos como minas o cuevas, donde los niveles de radón pueden ser superiores.

Instrumentación, normativa UNE y medidas de mitigación.

Molins tiene presente el número de instrumentos a instalar en función de las características del centro de trabajo. Como norma general se considera adecuada una instalación de al menos un metro por zona diferente. En instalaciones inferiores a 200 metros cuadrados se recomienda colocar al menos dos dispositivos para obtener medidas más representativas.

Los resultados del medidor deben ser analizados en un laboratorio acreditado según la normativa del Instituto Español de Normalización (UNE) para garantizar la fiabilidad de las lecturas. Luego, los datos deben integrarse en los planes de prevención y en los documentos de seguridad y salud de la empresa.

Molins dijo que una vez evaluados los niveles de radón, la acción se centraría en áreas con promedios superiores a 300 Bq/m3. En estos casos, se prevé implementar sistemas para evitar la elevación de gases desde el suelo mediante barreras específicas, como membranas continuas, o mediante espacios de ventilación o técnicas de despresurización. En espacios con resultados inferiores a 300 Bq/m³, el Reglamento Técnico de la Edificación (CTE) contempla intervenciones más sencillas como aumentar la ventilación, sellar grietas o cerrar las entradas de radón.

Para mantener la seguridad a largo plazo, el monitoreo debe repetirse cada cinco años siempre que los niveles de radón se mantengan por debajo de los límites establecidos. Si un edificio sufre renovaciones, ampliaciones o cambios estructurales que puedan cambiar las concentraciones de radón, se recomienda que se tomen nuevas mediciones hasta seis meses después de finalizar el trabajo.

Aparte de, Molinos Se hizo hincapié en la necesidad de informar a los trabajadores sobre la duración del proceso, la interpretación de los resultados, las precauciones a tomar en función de los niveles detectados y los efectos del radón en la salud.

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