Cómo despedir a un cliente fotográfico (y cuándo debería hacerlo)
Nadie se dedica a la fotografía esperando rechazar un trabajo remunerado. Pasas meses (o años) creando un portafolio, aprendiendo tu oficio y descubriendo cómo convencer a extraños para que te den dinero a cambio de imágenes. Cada reserva se siente como una validación. Cada cancelación duele. Entonces, la idea de terminar voluntariamente una relación con un cliente, mirar el dinero sobre la mesa y marcharse es, en el mejor de los casos, contraintuitiva y, en el peor, financieramente imprudente.
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