Estos relojes combinan estado de ánimo, tono y sobresaturación.
El color muchas veces pertenece a un momento o a un lugar y, a veces, incluso a una actitud. Un verde azulado brillante distintivo podría evocar una era subversiva del diseño; un marrón oscuro podría evocar la calidez de una barra de café expreso y los interiores de cuero pulido; un rojo intenso podría inspirar pasión. En este sentido, el color funciona de manera muy similar a la arquitectura misma: estructura silenciosamente la forma en que experimentamos el mundo mientras preserva el tiempo a través de la sombra y la luz. Pero ¿qué sucede cuando este lenguaje atmosférico sufre algún tipo de transmutación?
cooperación entre tonister y relojero italiano D1 Milán Fue esta cuestión la que se exploró. Fundador: Tony Piloseno En 2021, Tonester es conocido por sus tonos de pintura cinematográficos y de mal humor que casi parecen arquitectónicos en las superficies interiores. A través de esta colección colaborativa, estos mismos tonos se transfieren de la escala de la habitación a la escala del cuerpo, transformando el color espacial en un diseño portátil.
En el proceso, la pintura se transforma de fondo a protagonista. La arquitectura se puso de moda. Las superficies se convierten en objetos. El color lleva la energía emocional de un lugar a un medio completamente nuevo.
La colección de relojes de edición limitada contiene los colores exhibidos durante la Semana del Diseño de Milán 2025, traduciendo el espíritu de la ciudad en cuatro narrativas tonales diferentes: Love & Sins, un verde esmeralda aterciopelado que recuerda a las fachadas históricas; Street Art, un rico aroma a moca que hace eco del ritual del espresso y del interior de cuero; Pvening Galore, un rico y profundo aroma a moca que hace eco del ritual del espresso y del interior de cuero; Dark Origin de Milan Ugold, un aroma profundo e intenso;
Para Piloseno, el desafío fue comprender cómo se comporta el color cuando cambian las proporciones. En las paredes, la pintura entra en diálogo con la arquitectura y la luz cambiante del día. Se vuelve ecológico. Durante un reloj, la experiencia es mucho más íntima.
“Es algo que se ve de cerca y personalmente una y otra vez a lo largo del día”, explica, señalando que traducir la paleta en capas de Tonester en objetos más pequeños requería precisión y moderación en lugar de audacia visual.
La importancia también trae consigo nuevas limitaciones. Las paletas de colores de Tonerser a menudo se logran mediante recetas de pintura flexibles: mezclar, ajustar y volver a mezclar. Por el contrario, el reloj se basa en componentes de policarbonato cuyo color debe combinarse y calibrarse cuidadosamente para mantener la profundidad asociada con los pigmentos Tonester. El proceso requirió pruebas exhaustivas para capturar la complejidad tonal apagada de la marca en un medio completamente diferente. Lo que emerge de esta exploración es casi escultórico: objetos monocromáticos con cajas, esferas y correas sumergidos en un único tono atmosférico.
Si esta colaboración parece inusualmente cohesiva, podría deberse a que su punto de partida conceptual no es la forma, sino el color mismo. En muchas colaboraciones de productos, el color aparece como una capa final, que se aplica sólo después de que se han tomado decisiones de diseño. La lógica aquí es la inversa. El tono y la resonancia emocional dominan este proceso, y el reloj se convierte en el recipiente de estas cualidades.
El cambio refleja un cambio más amplio en la identidad de Toniste. Si bien la marca surgió a partir de videos virales de mezcla de pinturas y la fascinación de Internet por la experimentación del color, Piloseno siempre ha imaginado algo más grande: una plataforma que utiliza el color como lenguaje cultural.
“El color no debería estar sólo en las paredes”, señala. “Debería ser en los objetos, la moda, el diseño, en la forma en que nos movemos por el mundo”.
La colaboración con D1 Milano marca la primera manifestación práctica de esta idea. Marca el paso de Tonester del tratamiento de superficies arquitectónicas a la creación de diseños en objetos y estilos de vida, un movimiento que la marca describe como “de la superficie a la silueta”.
Milán ofrece un escenario adecuado para esta evolución. Pocas ciudades entienden con tanta fluidez el diálogo entre arquitectura, moda y diseño industrial. En este contexto, la colaboración es casi como un intercambio cultural: Tonester aporta un enfoque del color intuitivo y emocional, mientras que D1 Milano aporta los códigos del diseño de productos italiano y la precisión de la relojería. Un equilibrio entre estas dos perspectivas: la espontaneidad creativa estadounidense y el rigor del diseño italiano, sustenta la colección en términos de experimentación y sofisticación.
Es más, estos relojes revelan cómo el color puede redefinir la identidad de un objeto. Despojada de decoración y unificada mediante tratamientos monocromáticos, cada pieza ya no funciona como un accesorio tradicional sino como un estudio de color ponible. En este sentido, la colaboración ocupa una extraña intersección: en parte objeto de moda, en parte pigmento arquitectónico, en parte artefacto de diseño coleccionable.
Si la arquitectura da forma al entorno en el que vivimos, entonces la moda da forma a la forma en que vivimos en él. El tiempo parece haberse convertido en el lienzo más fresco.
Love & Sin (verde esmeralda): un verde azulado profundo y aterciopelado que recuerda a fachadas históricas y cielos invernales.
Cursed by Milano (Oxblood): un voluptuoso color burdeos que refleja la pasión incrustada en la herencia del diseño de la ciudad.
Street Art (Dark Mocha con detalles en rojo): un rico color marrón que recuerda a los rituales del espresso y la tapicería de cuero desgastada.
Para adquirir la colección, visita d1milano.com.
Fotografía cortesía de Tonister.












