
Volvo ha pasado la mayor parte de un siglo construyendo su reputación sobre una promesa fundamental: mantener activas a las personas dentro de sus automóviles, sin importar las condiciones de la carretera. La idea condujo a zonas de deformación, cinturones de seguridad de tres puntos y sistemas de protección contra impactos laterales, y el resto de la industria finalmente siguió su ejemplo. El objetivo lógico de esta idea, llevada a su forma más extrema, es producir un vehículo diseñado para el terreno que pueda destruir por completo cualquier automóvil convencional. El diseñador Sampad Chaulia llegó a esta conclusión en el Volvo Cosmic Surfer, un concepto presentado para el concurso de diseño Volvo 2026 que prevé injertar el ADN de la marca sueca en una plataforma todoterreno de grado lunar de marca compartida con The North Face.
Lo más destacado del diseño principal del Cosmic Surfer es su sistema de ruedas, un componente inflable que se adapta a la gravedad y que se expande y comprime según las condiciones de la superficie, manteniéndose constante alrededor de rocas y cráteres como una mano sosteniendo una piedra. La carrocería es baja y ancha, está asentada sobre enormes ruedas de múltiples impulsores y está cubierta en el azul acero característico de Volvo con la marca The North Face lista para la aventura estampada en letras mayúsculas en el costado. Chaulia sitúa la era prevista del vehículo en 2040. Se trata de una máquina de exploración interestelar para exploradores galácticos, construida utilizando principios minimalistas escandinavos y adoptando el lenguaje visual del gorpcore punk. El resultado está a medio camino entre un vehículo lunar de la NASA y un concept car que permaneció en el Salón del Automóvil de Ginebra y condujo hasta llegar a la luna.
Diseñador: Sampad Chaulia

Rueda de cota de malla de la NASA Chaulia lo modeló y renderizó completamente en Blender 3D en 2017, y el resultado se parece menos a un neumático y más a un organismo vivo que simplemente rueda. Cada componente presenta un núcleo de aleación geométrico en forma de estrella, todas las esquinas afiladas y superficies pulidas, y un anillo de lóbulos exteriores inflables que sobresalen alrededor de los bordes como una criatura de aguas profundas superpresurizada. La lógica de la ingeniería es realmente elegante: en lugar de depender únicamente del recorrido de la suspensión para absorber las irregularidades del terreno, los lóbulos inflables se comprimen y deforman al entrar en contacto con rocas y obstáculos de la superficie, amoldándose al suelo en lugar de requerir que el suelo se ajuste a él. En condiciones de baja gravedad, donde las texturas de la superficie son extremas y la dinámica de la suspensión se comporta de manera muy diferente a la de la Tierra, este enfoque de tracción que prioriza el cumplimiento tiene más sentido que cualquier cosa que el caucho aerodinámico pueda ofrecer.








