La cara no es inocente.
El retrato no comenzó con la fotografía. Comienza con el control. Mucho antes de las cámaras, la gente decidía cómo ver, recordar y fijar un rostro en el tiempo. Los retratos siempre han sido un acto de autoridad. La fotografía no cambia eso. Simplemente hace que la acción sea más rápida y sigilosa.
(Leer más)
