Las paredes curvas de azulejos verdes dan forma a esta peluquería minimalista

En un rincón tranquilo de la ciudad de Ho Chi Minh, Vietnam, recientemente abrió una peluquería llamada SONO. estudio interior. Desde el momento en que entras, te sientes menos como si estuvieras entrando en un salón típico y más como un paisaje interior formado que se desarrolla en dos plantas.


El nombre de SONO proviene de la palabra japonesa que significa “jardín”, un concepto que recorre todo el proyecto de manera sutil.

El diseño no introduce referencias decorativas, sino que se centra en una única “pared” continua que se convierte en el principal elemento espacial. Recorre ambas plantas del dúplex, guiando la formación y vivencia de cada zona.

El exterior blanco existente permanece sin cambios, lo que hace que la incorporación de este nuevo interior parezca aún más única. Está hecho por el hombre, pero se comporta casi como terreno, moviéndose y plegándose a medida que avanza por el espacio.


La luz natural se filtra a través del interior e interactúa con las superficies de las paredes para revelar cambios en profundidad y dirección.

En la planta baja, la experiencia comienza con una secuencia sencilla. El área de espera conduce al mostrador de servicio, luego al área de peinado y finalmente al área de lavado de cabello en la parte trasera. Cada elemento sigue las líneas de la pared, manteniendo su expresión geométrica y clara.


Hay un cambio de ritmo en la cima. Las escaleras llegan cerca del centro y el diseño se expande hacia afuera desde allí.

Cuatro estaciones de peinado se extienden hacia un lado, mientras que el área de champú está ubicada en el lado opuesto. Las habitaciones de servicio se extienden a lo largo del perímetro, envolviendo el espacio en una disposición más compleja. Aquí, las paredes se vuelven curvas, reflejando la creciente complejidad de las actividades en este piso.

En ambos pisos, la altura de las paredes cambia a medida que se avanza de adelante hacia atrás. Este cambio gradual añade otra capa a la experiencia de cada área. Las superficies alternan entre azulejos verdes y acabados grises crudos, cada uno de los cuales proporciona un tono visual diferente.


A medida que avanza por el salón, estas superficies aparecen y desaparecen, abriendo y cerrando vistas en un movimiento constante.


En lugar de dividir el espacio de forma estricta, el diseño permite que cada función surja de la forma de la propia pared. El resultado es un interior de salón que se siente estructurado pero fluido, donde cada giro revela nuevas relaciones entre forma, luz y superficies.

Dibujos arquitectónicos y conceptuales.




