Oficina sobre ruedas de siete metros cuadrados redefine el espacio de trabajo móvil en Buenos Aires

Estacionada en el patio de una casa particular en Buenos Aires, la Oficina Móvil Castillo desafía todas nuestras expectativas de la arquitectura del lugar de trabajo. Morsa Taller destila la esencia de la movilidad en tan solo siete metros cuadrados, creando una estructura que permite el fácil movimiento de equipaje entre ubicaciones mientras opera con la seriedad de un estudio permanente.
El diseño parece un origami arquitectónico. Las seis piezas prefabricadas llegaron por separado y luego se ensamblaron en un día utilizando únicamente destornilladores y remaches. Cuatro paneles de fachada removibles enmarcan aberturas estratégicas para la luz y el aire. Un techo curvo cubre toda la composición, canalizando el agua de lluvia mientras rinde homenaje a la silueta redondeada de los icónicos autobuses de Buenos Aires. La base con ruedas convierte todo el volumen en una especie de vehículo, listo para ser trasladado de patios traseros a tejados y de zonas residenciales a puestos rurales.
Diseñador: Mosa Taller

Lo notable de Castillo es que, a pesar de su naturaleza temporal, se niega a ceder en lo artesanal. Cada punto de conexión requiere su propio aislamiento y conexión mecánica, lo que convierte el proyecto en un ejercicio de lógica en capas. El equipo de Morsa Taller trabajó con el fabricante Santiago Legnini para personalizar cada elemento interior, desde la carpintería hasta los sistemas de almacenamiento y los bastidores para equipos. El resultado se parece menos a un cobertizo portátil y más a una máquina habitable, donde la forma sigue las necesidades funcionales internas en lugar de las convenciones arquitectónicas externas.
La estructura se basa en la práctica más amplia de Morsa Taller en investigación de materiales y construcción objetiva, y fue dirigida por la arquitecta Alejandra Esteve, quien se describe a sí misma como diseñadora y soldadora. Este enfoque práctico impregna el proyecto Castillo, donde la experiencia en metalurgia se traduce en conexiones modulares precisas que permiten que coexistan la independencia y la integración.


La oficina móvil actual en Buenos Aires representa cómo los espacios de trabajo están respondiendo a los cambios en los patrones de trabajo contemporáneos. No fija a los profesionales en una dirección fija, sino que los sigue, adaptándose a las necesidades cambiantes sin sacrificar la calidad ni el confort. El espacio de siete metros cuadrados demuestra que lo pequeño no significa concesiones cuando el diseño trata las limitaciones como combustible creativo. Castillo demostró que la arquitectura podía ser nómada sin ser ad hoc, compacta sin ser estrecha, prefabricada sin perder su alma.





