Casa Macana / Estudio Carlos Marín


Descripción de la presentación del equipo del proyecto. Lo que más nos llamó la atención cuando llegamos por primera vez a esta tierra fue que, saliendo de un callejón, de repente se abrió una vista espectacular en una ladera de Diposteco. Caracterizando la zona, estas formaciones montañosas se convirtieron en el broche visual del terreno, y desde ese momento supimos que debían ser las protagonistas del proyecto.



Una de nuestras principales preocupaciones fue lograr que todos los espacios, ya sean sociales o privados, pudieran disfrutar de esta vista privilegiada. Así, la casa se cierra al paso, a través de una serie de filtros espaciales se va revelando poco a poco, hasta que finalmente, el paisaje de De Posteco aparece como una escena cuidadosamente compuesta.



La distribución en forma de “L” permite organizar el espacio de forma funcional y contemplativa: los pasillos proporcionan habitaciones para los visitantes, mientras que el volumen principal de la casa está completamente abierto a la montaña. Las áreas comunes están ubicadas en este bloque: sala, comedor, cocina, estudio, sala de yoga y dormitorios, todas orientadas a la vista principal.

Construir en un contexto geográfico tan fuerte impulsó la decisión de integrar el edificio con su contexto. Elegimos materiales naturales del lugar: piedra y tierra. Mezclamos hormigón coloreado con tonos ocres extraídos del suelo local para permitir que el volumen del edificio se integre visualmente con el paisaje. Un cerco perimetral construido en piedra potencia esta integración, convirtiéndola la casa parece haber surgido de la tierra mismaa, rodeado de montañas de roca y los límites del terreno.

El cliente afirmó desde el principio. Un anhelo de un hogar introspectivo, casi monástico. Inspirándonos en el monasterio cerca del centro de Tepoztlán, exploramos el uso del silencio arquitectónico como herramienta de diseño.. Por lo tanto, el corredor superior recuerda a esos pasillos tranquilos, impregnando el espacio de luces y sombras en una secuencia meditativa.

En cuanto al sistema constructivo se utilizó muros de piedra y mampostería recubiertos con una mezcla de pigmentos en tonos tierra, además de hormigón en el mismo tono. Desde nuestra primera visita notamos que esta tierra alguna vez dedicada a la agricultura tomaba un color ocre muy característico durante la estación seca. El terreno se convierte en el punto de partida que define el carácter material de la casa: una arquitectura que emerge del paisaje y se funde armoniosamente con él.
