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¿Y si tu cuchara pudiera evolucionar? El diseñador descubrió

Usamos cucharas decenas de veces al día sin pensarlo dos veces. Están ahí, sirviendo sopa, removiendo café y llevándonos cereal a la boca con confiabilidad mecánica. Pero los colegas de BKID hicieron una pregunta que al principio suena casi absurda: ¿Y si la cuchara estuviera viva? ¿Qué pasaría si pudieran evolucionar como organismos vivos, adaptándose a su entorno a través de las mismas fuerzas que dan forma a todos los seres vivos de la Tierra?

El resultado es “Evolving Spoons”, un proyecto que trata la vajilla como una especie sujeta a reglas darwinianas. Es en parte un experimento de diseño, en parte un ejercicio de pensamiento filosófico, y es bastante fascinante de ver.

Diseñador: BKID empresa

La premisa comienza con una simple observación. Las cucharas existen dentro de un ecosistema en constante cambio del comportamiento humano. Comemos alimentos diferentes, adoptamos nuevas formas de comer y nuestra estructura familiar cambia con el tiempo. Si la cuchara fuera un organismo que respondiera a estas tensiones ambientales, ¿cómo se transformaría? ¿Le crecerán ramas para agarrar mejor los fideos? ¿Desarrollar un gancho para colgar? ¿Dividir en varias cabezas para compartir?

Juntos, BKID aplica cuatro principios clave de la evolución darwiniana para responder estas preguntas. La recombinación, la fusión de características de diferentes cucharas “parentales”, produce descendencia híbrida. Mutaciones, introduciendo cambios aleatorios que pueden resultar útiles o completamente extraños. Por selección natural, las formas más prácticas sobreviven, mientras que las menos prácticas desaparecen gradualmente. También está el principio de desventaja, la idea contraria a la intuición de que a veces las funciones caras son de calidad de señal, como la difícil cola de un pavo real.

De este marco emerge una serie de cucharas que parecen pertenecer a un museo de historia natural de otro universo. Hay uno con mango de sacacorchos que parece adecuado para remover líquidos viscosos con la máxima eficacia. Otro se divide en formas de tulipanes en el cuenco, tal vez “evolucionando” para permitir que varias personas coman el mismo plato. Una cuchara verde tiene una pequeña rama que brota del mango, como si fuera un cruce entre un cubierto y una planta.

Algunos de los diseños parecen casi incómodamente orgánicos. La cuchara rosa se curva en forma de reloj de arena, lo que indica que ha sido modificada para un agarre ergonómico. La cuchara negra con su corte triangular en el mango parece haber sido seleccionada naturalmente para un peso más ligero y una mayor eficiencia del material. Otros rayan en lo ridículo, y ese es exactamente el punto. La evolución no siempre produce resultados perfectos. A veces crea un ornitorrinco o un pez globo, criaturas que, a pesar de parecer muy extrañas, aún funcionan.

La ejecución técnica también merece atención. Juntos, BKID utilizó la impresión 3D FDM, un proceso que deposita material capa por capa, haciendo de cada cuchara un artefacto físico de un futuro que no existe. Los diseñadores lo describen como la creación de fósiles de formas de vida imaginarias. Este encuadre transforma estos objetos de meros experimentos de diseño en algo más poético. Son evidencia de una evolución paralela, que demuestra que la forma sigue a la función incluso en circunstancias hipotéticas.

Lo más destacado de este proyecto es cómo nos hace repensar lo ordinario. Pensamos en las cucharas como productos terminados, perfeccionados hace siglos y ahora fabricados simplemente en innumerables copias idénticas. Pero Evolved Spoon demuestra que incluso las herramientas más mundanas pueden comunicarse con su entorno. Pueden adaptarse, especializarse y diversificarse. Una cuchara no tiene por qué parecerse a una bola de helado o a una cuchara medicinal.

También plantea preguntas sobre la filosofía del diseño en la era de la fabricación digital. ¿Por qué fabricamos los mismos objetos una y otra vez cuando las impresoras 3D pueden producir cualquier forma tan fácilmente como las formas estándar? La evolución se nutre de la variación. Quizás nuestra cultura material también debería serlo. Exhibidas juntas, estas cucharas mutantes crean una variedad de posibilidades. De hecho, algunos funcionan mejor que los diseños tradicionales para tareas específicas. Otros son pura especulación, hermosos o extraños pero no particularmente prácticos. Todo esto desafía la suposición de que los objetos son estáticos, es decir, una cuchara en 2026 debería tener el mismo aspecto que una cuchara en 1926.

BKID co no solo diseña cucharas raras. Utilizan la teoría de la evolución como motor creativo para construir un puente entre la biología y el diseño de productos. El resultado es interesante, estimulante y visualmente impactante. Nos recuerda que incluso en las conductas alimentarias mundanas hay espacio para la imaginación, la adaptación y un poco de caos evolutivo.


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