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Cuando Sergio de Miguel Borges estaba en su biblioteca
Borges en su biblioteca

En el transcurso de nuestra existencia ocurre una paradoja que no pasa desapercibida porque se repite repetidamente. Nuestro conocimiento confirma que el mundo, nuestro espacio, también es tridimensional, discreto y divisible, es decir, no continuo ni infinito. Podemos medirlo y definirlo mediante procedimientos controlados, encontrando transiciones y límites inteligentes. Pero algunas de las hipótesis más revolucionarias de la física teórica sugieren que el tiempo también es tridimensional. En este punto, finalmente puede hacerse evidente su completa discontinuidad. En todos los casos se incluyen las dimensiones, espaciamiento y espaciamiento de los eslabones. En nuestra realidad, el espacio es formal y perceptualmente inseparable del tiempo, y nos encontramos habitando un espacio de tiempo que es también un tiempo de espacio. Podemos concluir que no es la materia la que existe en el tiempo, sino que el tiempo constituye la esencia de la materia.

Nos sentimos atraídos a fantasear con ideas de eternidad y continuidad radical, como el “Libro de arena” de Borges, que es sagrado y contiene infinitas páginas. Este es un libro imposible que revela una historia completamente diferente cada vez que lo abres y lees. ilimitado. Hipertexto, hipervolumen, nos acercan irremediablemente a la idea del infinito. La historia comienza con la verificación.

«La línea consta de una infinidad de puntos; una infinidad de planos compuestos de líneas; un número infinito de volúmenes planos; y una infinidad de hipervolúmenes».

Pero tenemos claro que con esta visión ideal lo que queremos es pensar que si el espacio fuera infinito, estaríamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo fuera infinito, estaríamos en cualquier momento. Lejos de la realidad real. En la más reconfortante de las novelas.

Si nuestro espacio-tiempo es real es porque contiene lagunas, distancias, umbrales, vínculos y profundidades. Hay lugares y momentos donde la “simultaneidad” siempre puede dar cabida al todo. Por lo que es fácil de agarrar y tiene un grosor real. El espacio intermedio, el desglose de cada episodio, es tan original que en su inicio define cualquier época. Al mismo tiempo, descubrimos las posibilidades más amplias, poderosas y decisivas. Centrarse en esto durante este período es reconocer la verdadera escala de nuestras actividades.

La arquitectura refleja esta frontera y así implementa estrategias relacionadas con esta forma de entender la realidad. Se considera que toda materialidad está íntimamente conectada con su futuro, su trascendencia experiencial. Satisfecha esta naturalidad, seguramente acordaremos un camino.

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