Del patio al barrio: lecciones desde América Latina sobre la construcción colectiva del lugar

existir América Latinael encuentro no surge necesariamente de un gran gesto arquitectónico o Plan Urbano Monumental. ellos son de entreel espacio medio: Terrazaél balcóneste aceracorredor compartido. estos espaciosLas disciplinas tradicionales a menudo se consideran residuales o informales, y es precisamente en ellas donde se establecen las conexiones en la vida cotidiana.
de los cuales cultura latinoamericana Surge una lógica espacial en la que la vida cotidiana se organiza de forma relacional y extensiva. Sentarse en los portales, ocupar las aceras y jugar en las calles generan una vida urbana más allá de los límites formales del proyecto.
La ocupación de estos espacios intermedios no es sólo el resultado de deficiencias infraestructurales, sino también la expresión de una cultura que valora el encuentro y la improvisación. Por lo tanto, la construcción de ciudades latinoamericanas no es tanto un producto terminado como un proceso cultural de transformación permanente, donde el uso cotidiano redefine continuamente el significado del espacio.
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Desde esta perspectiva, la construcción colectiva de lugar no se reduce al diseño de formas o a la definición de usos programados, sino que implica crear las condiciones para que las relaciones se produzcan de forma espontánea. Es una experiencia colectiva que revela que el espacio sólo tiene sentido cuando es ocupado, cuidado y negociado socialmente.
terraza como instalación social
Dentro del edificio, las instalaciones para conferencias aparecen en diferentes contextos, uno de los cuales es el patio. En contraste con la plenitud, el vacío del patio representa la libertad de ocupación no planificada. En un clima latinoamericano donde casi siempre se fomentan las actividades al aire libre, los patios median la transición entre la intimidad y la colectividad, albergando juegos infantiles, conversaciones de adultos, recreos o celebraciones durante todo el día.

Esta versatilidad revela una arquitectura que no está organizada por un programa rígido, sino que acepta –incluso fomenta– la superposición de la vida. al autor le gusta Herman Herzberg Han llegado a creer que los espacios “incompletos” o ambiguos son los mejores para el uso cotidiano, precisamente porque no están del todo seguros de cómo deben usarse.
Lejos de ser un tipo contemporáneo, el patio ha estado presente en la cultura latinoamericana desde la antigüedad. primer pueblo aborigen. Entre muchos pueblos indígenas, los asentamientos se organizaron alrededor de un espacio colectivo central (un claro, terraza o patio) que conectaba casas y centraba ceremonias, reuniones y festivales. Este espacio no es residual ni secundario; es el centro de la vida social, política y simbólica del pueblo.
En el edificio actual, el patio –como en Zona residencial de Heliópolisdiseñador Biseli Kachborian Arquitectosubicada en São Paulo – demuestra su capacidad para estructurar la vida cotidiana más allá de su función residencial. El conjunto se ubica dentro de un tejido urbano denso y sólido, organizado en torno a patios y vacíos indeterminados, ampliando las posibilidades de convivencia informal, reforzando las conexiones sociales y el reconocimiento colectivo del lugar.

De lo doméstico a lo urbano
Sin embargo, los dispositivos de pertenencia y encuentro no están encerrados dentro de los límites del edificio. Se expanden y transforman en terrazas compartidas, corredores públicos, plazas temporales. Los barrios latinos a menudo funcionan como extensiones de edificios, borrando los estrictos límites entre lo público y lo privado.
En este contexto, los equipamientos comunitarios juegan un papel central como mediadores entre los espacios institucionales y los usos cotidianos. parque biblioteca Colombia Ellos ejemplifican esta situación. Proyectos similares Biblioteca del Parque León de Grave Giancarlo Mazzanti y El Parque Educativo Remediosde Edificio de mitigaciónoperando menos como un edificio aislado y más como una infraestructura social insertada en la lógica de una comunidad.

En estos proyectos, la arquitectura en sí no está cerrada. Patios, terrazas, plazas, escaleras y huecos se conectan con la calle, extendiendo el espacio público al edificio y al mismo tiempo devolviendo funciones culturales a la vida cotidiana del entorno. Un método integrado con el análisis. Raquel GranjeroCriticar la excesiva comercialización y estandarización del espacio urbano y defender el derecho a la ciudad como derecho de posesión, uso y permanencia. Al integrarse al ámbito popular y entrar en diálogo con las dinámicas existentes, los equipamientos culturales colombianos no sólo brindan oportunidades para encuentros culturales, sino que también fortalecen las redes sociales locales y amplían las posibilidades de convivencia colectiva.

Trabajar juntos como una práctica, no una forma
Más allá de los propios ejemplos arquitectónicos, la construcción colectiva de espacios latinoamericanos está profundamente arraigada en fundamentos subjetivos. “Construir un lugar” aquí es un proceso abierto. No se trata de lograr una configuración ideal sino de mantener las condiciones espaciales, sociales y políticas para que el espacio pueda ser reinterpretado constantemente por sus usuarios. Esta apertura significa aceptar los conflictos, los usos superpuestos y las transformaciones a lo largo del tiempo como partes integrales del espacio público, no como fracasos, sino como la razón de ser de su existencia.
En la vida cotidiana en América Latina, esta lógica se manifiesta, por ejemplo, en El “espacio de paz” de Venezuela A través de la participación comunitaria, sitios como lotes baldíos y vertederos no regulados se transforman, creando nuevas dinámicas sociales y fomentando la convivencia. Es una práctica que dialoga con el método. Colaboración y Urbanismo Cívicoen el que los espacios públicos no sólo se diseñan sino que se construyen y mantienen colectivamente.

La informalidad como inteligencia espacial
Muchos asentamientos urbanos en América Latina se consideran desarrollos informales. Sin embargo, lo que a menudo se denomina “informal” en realidad revela una inteligencia espacial compleja. Lejos de representar una falta de orden, la informalidad expresa negociación, adaptación e inclusión, a partir del uso cotidiano y la experiencia compartida. En América Latina, estos procesos demuestran cómo el espacio urbano se produce colectivamente, satisfaciendo directamente las necesidades de convivencia.
Esta lectura encontró una referencia central en el libro. Estética Galaxiaentre los cuales Paula Berenstein Jacques Propone una comprensión de las ciudades informales desde la experiencia urbana. este balancearse No es un estilo sino una lógica espacial integral: una forma de adaptar constantemente el espacio en el que la vida cotidiana se convierte en una herramienta de producción urbana.
Al pasar su mirada de la forma terminada al proceso, Jacques reposiciona la informalidad como un campo de aprendizaje con capacidad de adaptación continua, superposición de usos y la invención y construcción colectiva de soluciones temporales. Un ejemplo de esto es Atrapanieblas comunitarioconstruido en colaboración con comunidades locales y arquitectos Colombiadonde una infraestructura sencilla responde directamente a las condiciones ambientales y a las necesidades cotidianas del territorio. Más que un simple objeto técnico, el sistema revela cómo la producción colectiva y la improvisación informada pueden mejorar el espacio y la calidad de vida.

Lecciones de las ciudades globales
Incluso comprendiendo que muchas de estas estrategias surgen en el contexto de deficiencias estructurales y la ausencia del Estado, el aprendizaje fundamental reconoce el valor de la apertura, la incompletitud y la adaptación continua como cualidades espaciales. Ya sea en patios con usos superpuestos, en edificios que se extienden a los barrios, en prácticas comunitarias que estructuran espacios públicos o en soluciones informales que responden directamente a la vida cotidiana, emerge una concepción de la ciudad menos normativa y más relacional. En él, el espacio no precede al uso, sino que se construye con él.
En este sentido, las lecciones de América Latina apuntan a una forma de proyectarse lejos de la imposición formal y buscar apoyo. Son edificios y ciudades llenas de posibilidades. Del patio al barrio, de la casa a la ciudad, se revela una ética espacial en la que la vida cotidiana no es un hecho secundario sino la base para la construcción del espacio.
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