Dimensiones habitadas | José del Carmen Palacios Aguilar

Dimensiones desconocidas. Estamos ante una pausa que interrumpe el paso de nuestro mundo – nuestro mundo – la pausa potencial del espacio que permanece dentro de nosotros y espera expectante ante nuestra resistencia habitual. Esta pausa nos llama como un payaso y reproduce visualmente lo estático, lo sólido, la masa, el vacío: reconfigura una vez más la escala invisible de nuestras acciones, fija temporalmente la mente y pronto nos distancia de escenas domésticas y cotidianas lejanas.
Paradójicamente, habitar esta dimensión es una invitación a no hacerlo. Nos presenta como este nuevo espacio, como extraterrestres, como peregrinos a un territorio conocido, y nos cambia, transformándonos en el acto de ser contenidos. Es un acto permanente y a la vez no permanente, un acto inminente que nos inmoviliza y al mismo tiempo nos impulsa a seguir adelante, incluso cuando la rutina nos lleva, recorriendo dócilmente los mismos pasos, tomándonos del brazo en ese momento, mirándonos, escuchándonos, mostrándonos ese mundo que nunca deja de esperarnos.
Esta dimensión no es nueva. Es simplemente extraño, y su extrañeza nos pone frente a un espejo. No para darnos una nueva imagen, sino para dejarnos revelarnos en el proceso de mirar.
Esta instalación nos muestra exactamente dónde mirar, nos revela nuevas dimensiones de la vida: no en busca de lo desconocido, sino en la sorpresa de darse cuenta de que uno es un extraño para sí mismo.
