TRÆ es una torre de madera que convierte residuos en arquitectura

La palabra danesa “træ” significa tres cosas al mismo tiempo: árbol, madera y tres. Es un nombre apropiado para un edificio que se niega a hacer una sola cosa. Diseñada por Lendager y terminada en el antiguo puerto industrial del sur de Aarhus, TRÆ tiene 78 metros de altura y se distribuye en tres volúmenes interconectados, lo que la convierte en la torre de madera más alta de Dinamarca y la primera torre de madera reutilizada del mundo.
El objetivo detrás de esto era simple: demostrar que se podía construir una torre a partir de desechos y madera sin sacrificar la seguridad, la asequibilidad o la calidad. Lo destacable de TRÆ no es sólo la altura, sino también la fe. El edificio opera simultáneamente en dos ecosistemas materiales: un ecosistema biológico y un ecosistema circular. La estructura principal utiliza columnas de madera maciza, refuerzos transversales y losas de piso de CLT, utilizando hormigón con bajo contenido de carbono solo en el núcleo para garantizar la seguridad y la estabilidad contra incendios. Todo lo demás se extrae de lo que ya existe.
Diseñador: lu tian


La fachada es el argumento más llamativo del proyecto. Los paneles de aluminio reciclado dispuestos para recordar la textura de la corteza de abedul son moteados, imperfectos y vibrantes, y revestir el exterior con restos industriales parece totalmente intencionado. Las palas de las turbinas eólicas fuera de servicio se reutilizaron como sombrillas y recubren la fachada orientada al sur del edificio. El análisis comparativo muestra que su huella de carbono estimada es 27 veces menor que la de las pantallas solares de aluminio tradicionales. Las matemáticas son convincentes. La estética es mejor.
Las emisiones de CO2 de TRÆ se reducen en un 26 % cuando se comparan con un punto de referencia de hormigón convencional, incluida una reducción del 21 % para el diseño basado en madera y una reducción del 5 % para la reutilización integrada de materiales. La cifra da nueva forma al debate en torno a la construcción de torres, que durante mucho tiempo se ha asociado con el hormigón y el acero, que generan altas emisiones. El programa no busca listados de certificación. En cambio, sigue un marco impulsado por valores que prioriza resultados mensurables desde cero.


El aspecto social también está bien pensado. TRÆ lleva a cabo actividades de voluntariado, proporciona comidas diarias a familias necesitadas e involucra a personas sin hogar en el mantenimiento del edificio, integrando las realidades sociales existentes directamente en la vida del edificio. Un puente peatonal ondulado comienza al nivel de la calle y serpentea hacia arriba, conectando TRÆ con la nueva High Line de Aarhus, llevando las torres a través de la ciudad en lugar de arriba.
El jurado del Premio de Arquitectura de Aarhus premió a TRÆ como Mejor Arquitectura de 2025, señalando que “no sigue necesariamente los ideales arquitectónicos o estéticos clásicos”, sino que es “una reflexión activa sobre soluciones bien probadas y una cultura de error cero”. Ese es exactamente el punto. TRÆ no intenta ser perfecto. Está intentando hacerlo bien.

