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Ana Laura Aláez | Ana Laura Aláez Pistas De Metal

Anna Laura Arazi (Bilbao, 1964) Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco. Completó su formación asistiendo a dos talleres realizados por el escultor Ángel Bados en Arteleku (San Sebastián) a principios de los años noventa. Sus primeras obras demuestran un proceso de asimilación de cuestiones planteadas por la generación anterior, la llamada Nueva Escultura Vasca, al tiempo que introduce elementos correctores relacionados con la perspectiva de género a través del uso de temas, materiales y estrategias artesanales tradicionalmente consideradas ajenas a la escultura.

En 1991 viajó a Nueva York para participar en una exposición colectiva en ABC No Rio, un espacio de arte y activista autocurado. El impacto de este viaje fue tan grande que decidió trasladar su residencia definitivamente a esa ciudad en los años 1990. A partir de la exposición colectiva “Cien años de arte contemporáneo” (en el título se incluía la edad de los cuatro nuevos artistas participantes en la exposición), comenzó a colaborar con la Galería Juan de Espru de Madrid, relación profesional que duró catorce años. Juana de Aizpuru descubrió su obra a través del catálogo de Eskultura de la exposición colectiva Taller de Bados en Arteleku de 1991 y su participación en la Muestra de Arte Joven de Madrid.

En 1992 recibe la Beca Banesto de Bellas Artes y se da a conocer al público nacional por su exposición Superficie junto al escultor vasco Alberto Peral (comisariada por Frédéric Montones) en el Espacio 13 de la Fundación Juan Miró de Barcelona. Allí estrenó la instalación Mujeres sobre zapatos de plataforma (Colección Fundación La Caixa) producida en Nueva York. En esta obra pretendía concretar el vacío (uno de los principales motores de la escultura vasca ringambre oteiciana) no como un concepto abstracto sino conectarlo con cuestiones de género y, en su caso, con la idea de invisibilidad femenina.

La epidemia de sida de los años 90 influyó en su obra a través de referencias y alusiones. Esta influencia se hace evidente en algunas de las esculturas de Aláez modeladas en arcilla y luego fundidas en metal, como Anillos (1993), Corona (1995), Culito (1996), Lengua (1995), etc., o en obras textiles como Mary Sex 1991, Catwoman (1995), etc. (Wonman), Mwoman (Wwoman) Pantalón Preservativo (1992), Cortina (1994), etc. a la propagación viral, a los tabúes sexuales, a los orificios corporales estigmatizados o a la autoconservación, y fueron codificados en los medios y la conciencia.

Durante este período, la fotografía de autorretrato fue una parte importante de su práctica. Entre las más destacadas se encuentran: Autorretrato en rosa (1994); Bíceps (1995); Firma del Autor (1995); Sade (1999); Audacia (1996); Serie Creative Powder (2001) y Serie Shiva (2001). En todas estas obras se encuentran reconocibles gestos escultóricos clásicos, cuya intención es revertir el mito de Pigmalión: una mujer ante la incapacidad de reconocerse en sus propias representaciones se encargaría de cincelar su propio cuerpo.

En 1997 creó la instalación “Ella Astronauta” en la Sala Moncada de la Fundación La Caixa de Barcelona, ​​comisariada por Rosa Martínez, un proyecto que cuestionaba los límites difusos entre el espacio “real”, social y el espacio artístico y el concepto de autoría al dar paso a la intervención de otros artistas. Este proyecto marca el inicio de su andadura internacional. Nicolas Bourriaud vio She Astronaut en vivo y lo vio como parte del movimiento del “arte relacional”. En 2003, propuso un proyecto para el Palacio de Tokio de París: un prototipo de gabinete de belleza.

En el año 2000 se celebra “Danza y Disco” en el MNCARS 1 de Madrid. Una discoteca dentro del museo sirvió como instalación de arte y salón de baile, siendo utilizada por diferentes usuarios de forma simultánea o alternada, provocando un gran frenesí y miedo en el mundo del arte español. Hoy, generaciones posteriores de artistas están repensando este proyecto de hace más de veinte años. La música electrónica es muy común en el baile y la discoteca. Aláez comenzó a colaborar con el dúo musical Silvania y posteriormente publicó un álbum bajo el nombre “Girls on Film”, que incluía una recopilación de música producida especialmente para varios vídeos producidos en la época. Desde 2004 hasta la actualidad colabora con el músico alemán Ascii.disko.

En 2001, Araz y el artista vasco Javier Pérez participaron en la 49ª Bienal de Venecia comisariada por Estrela de Diego como representantes del Pabellón de España. En las salas periféricas del edificio, Arraz presenta tres instalaciones que, si bien son ejercicios esencialmente espaciales y audiovisuales, apuntan a la necesidad de recuperar sus obras más escultóricas a través de distintos grados de subversión.

Unos años más tarde, en 2008, este deseo encontró una expresión clara y más fuerte en el pabellón de escultura del MUSAC de León, comisariado por Agustín Pérez Rubio. El proyecto es un manifiesto sobre la escultura y la necesidad de recuperar el sentimiento que sintió con tanta fuerza cuando comenzó a trabajar en el arte. Gracias a este proyecto, nacido tras un periodo de crisis existencial, Araz recuperó su pasión y pasión por el arte. Recuperar el pulso interior, las ganas de trabajar independientemente de las exigencias externas.

Desde 2008 Aláez colabora con la Galería Soledad Lorenzo. Un año más tarde presentó en la galería “Forma y Performance”, que incluía la instalación “Cabeza-Espiral-Agujero-Puño-Esperma-Nudo”, actualmente parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Sus exposiciones en museos incluyen: The Real Royal Trip (2003), PS1, MOMA. Nueva York; Disco Inferno (2004), Museo de Arte de la ciudad de Helsinki, Helsinki; Disco Inferno (2004), Centro Cultural España, México; Signale Der Kleidung (2004) Centro Bordwell de Arte Contemporáneo, Berlín; Adiós Caballo – Besa a la Rana. El arte de la transformación (2005), Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño, Oslo; Arquitectura Sonora (2006), Museo del Banco de la República, Bogotá; Desconocido. Mapeo del arte contemporáneo en el País Vasco (2007), Museo Guggenheim, Bilbao.

En 2008, su obra “Puente de Luz” se instaló permanentemente en el Centro de Arte Towada en la ciudad de Towada, Japón. Esta obra fue seleccionada tras una invitación de Nanjo and Associates para participar en un concurso restringido entre artistas internacionales. El arquitecto del Nuevo Museo, Ryūe Nishizawa, transformó el espacio, adaptando el diseño original del edificio a la obra del artista. Un antecedente directo de esta obra es Vida Geométrica (Colección Musac), que se mostró por primera vez en 2001 en la exposición Gaur, hemen, orain en el Museo de Bilbao (comisarios Guadalupe Echevarría y Bartomeu Marí).

En 2013 el Gobierno Vasco le concedió el Premio Gure Artea en reconocimiento a su trayectoria y aportaciones artísticas.

El espíritu de negociación y reconciliación de los procesos no lineales y caóticos vividos por el artista a lo largo de su vida dio origen a Impostura, celebrada en 2014 en la Galería Moisés Pérez de Albéniz de Madrid. En 2018 realizó una exposición individual “Resistencia” en la Galería Carreras Múgica de Bilbao.

Entre 2019 y 2020, todos los conciertos, todas las noches de la retrospectiva, estuvieron vacíos. Comisariada por Bea Espejo del CA2M de Madrid, la exposición reúne una serie de obras importantes de su carrera. La muestra celebra su segunda exposición en 2021 en el Azkuna Zentroa de Bilbao, sumando nuevas obras además de áreas que incluyen objetos, dibujos, prototipos, artículos fotográficos, maquetas arquitectónicas y documentos de todo tipo. Coincidiendo con esta exposición, se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Bilbao su película Carriers queer: el doble y la repetición, 2020 (producida gracias al Premio de Creación en Videoarte Multiverso 2018).

En junio de 2022 realiza la exposición “La naturaleza no está de nuestro lado” en la Galería Pelaires de Mallorca, donde reside. De 2022 a 2023 recibió una beca en la Real Academia de Roma para participar en el proyecto “Ancestral Echoes” de la Trienal de Suzu Onoto 2023 en Japón. Otras bienales internacionales en las que ha participado incluyen: la V Bienal de Estambul, Turquía, 1997; la V Bienal de Estambul, Turquía, 1997; la 48ª Bienal de Venecia, Italia, 1999; la 2da y 3ra Bienal de Busan, Corea del Sur, 2000 y 2004, y la Bienal de Estambul 2004, Argentina.

En 2024 crea “Soy un palacio, soy un establo” en el Museo Es Baluard de Mallorca (comisariada por Frederic Montornés). Incluyó esculturas modulares realizadas en esparto, que potencian la sensación de vacío del espacio expositivo y lo convierten en parte integrante del mismo. También es muy evidente en esta obra la influencia de su residencia en Baleares desde 2010.

En 2026, su exposición “Contacto con la Bestia” se presentó en Ryder Project Gallery. El título alude a una entrevista en la que Aláez afirmó que para sobrevivir creativamente es necesario entrar en contacto con nuestra naturaleza animal, entrar en contacto con el monstruo que llevas dentro y que, como dice Alejandra Pizarnik, te sigue pidiendo ayuda.

Además de su obra visual y plástica, Ana Laura Aláez ha tenido una amplia trayectoria en la creación espacial, la docencia y la escritura. Este último aspecto la llevó a lanzar un proyecto entre escritura y video, titulado “Cuando se estigmatiza a los creadores contemporáneos”, gracias a la ayuda pública del Ministerio de Cultura para la creación, investigación y producción del Proyecto de Arte Residencia 2025-2026.

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