Mesías
Hace mucho tiempo, un Mesías vino a nosotros y se sacrificó por nuestros pecados. Al tercer día resucitó y prometió que un día volvería para recogernos y llevar a personas dignas al cielo. Pero él no vino. Aún no lo ha hecho. Estamos cansados de esperar. Entonces creamos nuestros propios mesías, nuestros propios mesías, multitudes de mesías, y esperamos que se sacrifiquen por nosotros según nuestras instrucciones. Pero no nos salvan… simplemente se convierten en un reflejo de nuestra propia fragilidad. No sublime, sino mezquino. Pero no podemos hacer nada más que seguir esperando…