Templo del Abismo | Miguel Arriz

Construir Templo del Abismo Asistir a Burning Man 2025 es una experiencia única. En el desierto de Black Rock nada dura para siempre, pero la arquitectura adquiere allí una dimensión diferente: se convierte en un gran contenedor para las emociones de miles de personas. El templo se entiende no sólo como un objeto físico sino como un lugar donde cada gesto y cada devoción lo completa.
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Durante el festival, participantes de todo el mundo visitan templos y dejan mensajes, recuerdos y objetos en memoria de sus seres queridos o como símbolos del dolor que están experimentando. Es este uso, tanto íntimo como colectivo, el que da sentido a la obra. El cierre fue el último día y el edificio ardió en absoluto silencio. Frente a la energía explosiva de la combustión humana, la energía del templo es una catarsis silenciosa, un fuego purificador que resuena en medio del desierto como acto de despedida y sanación colectiva.

El proyecto empezó a tomar forma en marzo en un almacén de Oakland. Allí, trabajamos con un equipo de voluntarios para construir las piezas y luego transportarlas en camión a Nevada. Al final, unas 150 personas se establecieron en el desierto durante un mes para construir la estructura. Las condiciones no fueron fáciles: tormentas de arena que superaron los 100 km/h pusieron a prueba el diseño y la resistencia del equipo. Hemos calculado qué tan bien las estructuras pueden resistir estas fuerzas, pero experimentarlas de primera mano es la mejor lección para comprender las fuerzas de la naturaleza.
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
El presupuesto de construcción del templo fue de más de 700.000 dólares, todo financiado con donaciones anónimas. Siguiendo los principios de Burning Man, no es posible recibir compensación publicitaria, lo que hace de cada contribución un verdadero acto de confianza y generosidad. Además, el edificio se mantiene íntegramente gracias a esfuerzos voluntarios: cientos de manos, además de técnicas, participan en rituales colectivos.

El proyecto también refuerza el diálogo cultural entre Valencia y Black Rock City que viene creciendo desde hace más de una década. Desde que llevamos la pieza renacentista al desierto en 2016, la conexión entre las tradiciones del fuego de Valencia y la comunidad Burning Man se ha vuelto aún más fuerte. Ser el primer español en diseñar el templo central del festival de este año no es sólo un honor, sino también la confirmación de que la arquitectura puede ser emoción, memoria y comunidad.
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Templo del Abismo | Miguel Aláez © Milena Villalba
Obra: Templo del Abismo
Autor: Miguel Arriz
Equipo de Diseño y Arquitectura: Javier Molinero / Javier Bono (Consultor Líder de Diseño), Josep Martí (Consultor Estructural)
Hernani Fernández (Arqueha) / Marta Marcos / Balstasar Otero / Elisa Moliner (Consultora de diseño) / Yousef Eid-Masheh (Artista CGI)
Radiante Lighting Art Studio (Diseño de iluminación)
Banjo Soundscape – Ivan Llopis (Diseño de sonido)
foto: Milena Villalba
+miguelarraiz.com











