Biorregionalismo. ¿Es la madera local el futuro de la construcción?
En este artículo, exploramos el biorregionalismo en relación con la industria maderera en diferentes países y cómo está cambiando la forma en que construimos.
¿Qué es el biorregionalismo?
Básicamente, el biorregionalismo propone Reemplazar las cadenas de suministro centralizadas con cadenas de suministro más distribuidas y localizadas. Esto no se limita a la madera, sino que también se aplica a otros materiales de construcción. ¿Estamos volviendo a la arquitectura tradicional, aprovechando al máximo los recursos disponibles en cada región?
Historias de éxito. Biorregionalismo en acción
Veamos algunos ejemplos de cómo el biorregionalismo se ha afianzado en diferentes lugares:
Lugo, España. impulso verde
En el noroeste de la Península Ibérica, la ciudad de Lugo se está convirtiendo en un ejemplo destacado de enfoque biorregional. ¿Qué iniciativas están tomando arquitectos, representantes políticos, empresas procesadoras y profesionales forestales para impulsar este cambio?
Galicia cuenta con un rico patrimonio relacionado con las actividades forestales; sin embargo, el uso de la madera en la construcción ha disminuido significativamente en las últimas décadas. La gestión forestal está orientada principalmente a monocultivos para la producción de tarimas y biomasa.
Actualmente, el valor de la madera nativa como recurso estructural para edificios se está recuperando tanto en el sector público como en el privado, gracias a la colaboración entre los gobiernos locales, los propietarios de tierras forestales y la industria maderera.
Uno de los proyectos emblemáticos que encarna esta estrategia es Impulso Verde, un edificio pionero de media altura construido exclusivamente con madera procedente de un radio de 100 kilómetros. La iniciativa destaca el potencial de los recursos locales y fomenta prácticas regenerativas, utilizando pino en forma de madera contralaminada para el núcleo estructural, madera laminada encolada para la envolvente y eucalipto laminado encolada para el techo.

Sin embargo, este proceso de transición no está exento de desafíos. Arquitecto Municipal de Lugo Susanna Penedo Souto1poniendo de relieve las dificultades sociales derivadas del abandono del modelo forestal tradicional. Por su parte, Xilonor, empresa local dedicada a la producción de CLT, deberá realizar importantes inversiones para adaptar su infraestructura al cambio de especies locales. Asimismo, se han implementado sistemas de trazabilidad digital en la cadena de suministro para coordinar el manejo de la madera entre varios pequeños propietarios forestales.

en el Reino Unido. Studley (Devon)
Maderas occidentales, Studley
Esta empresa familiar, con sede en Studley, Warwickshire, también adopta una perspectiva biorregional. Su modelo de trabajo se basa en el uso de madera originaria de Reino Unido, que se obtiene en un radio de 150 kilómetros alrededor del aserradero.
El compromiso con la gestión responsable de los bosques cercanos es evidente.
La iniciativa nació de debates sobre el estado actual de los bosques británicos, en particular los bosques de frondosas, que se han visto afectados por importantes pérdidas de valor económico. La disminución de la demanda de especies nativas, particularmente en la industria del mueble, exige urgentemente una revalorización. Como respuesta a esta necesidad surgió Sulphur, una madera modificada térmicamente desarrollada específicamente para solucionar este problema.
Propuesto como una solución de construcción contemporánea, este material innovador y duradero promueve el uso de maderas duras locales, ayudando así a revitalizar el ecosistema forestal circundante.

Compañía maderera Devon Buckland
Un ejemplo típico en el sector del Reino Unido es Buckland Timber en Devon. La empresa se ha posicionado como el principal productor de madera laminada del Reino Unido desde 2024.
La empresa fue fundada en 2012 por propietarios forestales de la región con el objetivo de aportar un mayor valor añadido a los recursos madereros locales. Para lograrlo, eligieron un modelo integrado verticalmente, pasando de vender derechos de tala de bajo valor a producir y comercializar laminados pegados de alta calidad.
Este cambio ciertamente implica una apuesta arriesgada. La empresa ha pasado una década trabajando para construir un mercado para sus productos basados en madera biorregional laminada encolada, pero se ha enfrentado a una desconfianza considerable sobre el uso de madera británica con fines estructurales. Empezaron ofreciendo madera laminada de las especies más famosas, abeto y alerce, y ampliaron su gama de productos con vigas de madera blanda y dura de la región.
Actualmente, la demanda de los productos de Buckland Timber continúa creciendo, lo que refuerza su enfoque en los recursos forestales locales.


En Alemania, Turingia
Pollmeier se especializa en la producción de madera laminada de haya (LVL), utilizando materias primas extraídas en un radio de 200 km de su planta de procesamiento.
Sus productos más reconocidos son Arbustocuyo nombre significa literalmente “haya de construcción”. El objetivo de esta innovación es maximizar el uso del haya local, una especie abundante y muchas veces infrautilizada por sus características morfológicas. Tal y como explica la propia empresa: “Muchos troncos de haya tienen curvaturas importantes y nudos pronunciados, lo que dificulta su uso como elementos estructurales tradicionales después de ser transformados en tablas aserradas, ya que gran parte del material queda inutilizable”.
Pollmeier ha logrado convertir estos desafíos en oportunidades, desarrollando una solución industrializada que convierte madera considerada de baja calidad en componentes estructurales de alto valor agregado para su uso en proyectos de construcción a escala internacional. Esta transformación del aserrado tradicional a productos de tecnología avanzada refleja una adaptación efectiva a las condiciones locales de los recursos forestales.

El valor estratégico de las cadenas de suministro locales
El profesor Jan Knippers, experto en diseño computacional digital en el Instituto de Conceptualización y Diseño de Estructuras Ligeras (ITKE) de la Universidad de Stuttgart, destaca la relevancia de utilizar recursos regionales como forma de reducir la huella ecológica de los edificios. Cree que hay que fortalecer las cadenas de valor locales, tanto para promover estructuras empresariales de mediana escala como para reducir significativamente el impacto ambiental asociado al transporte de materiales. “Creo que hoy en día existe un reconocimiento general de la necesidad de utilizar materiales de construcción que ya tenemos: materiales que sean renovables y puedan usarse regionalmente”, señaló.
La universidad alemana estudia los enfoques biorregionales desde dos vertientes complementarias:
- orientado a la demanda: El Laboratorio de Robótica del Instituto de Diseño Computacional trabaja en sistemas de fabricación distribuida diseñados para integrarse en pequeños aserraderos regionales. El objetivo es aplicar tecnología de fabricación robótica móvil para producir paneles CLT optimizados digitalmente y adaptados a las especies de madera disponibles localmente y a las necesidades medioambientales de la vivienda.
- Orientación a partir de cotizaciones.– Debatir cómo aprovechar al máximo las propiedades de las maderas duras locales para desarrollar paneles CLT (madera laminada cruzada) de alto rendimiento.
¿El futuro es biorregional?
Las preguntas clave siguen abiertas: ¿pueden los sistemas centralizados adaptarse a los cambios necesarios o es la flexibilidad del biorregionalismo la verdadera solución?
Los modelos centralizados de producción y distribución de materiales de construcción basados en extensas cadenas logísticas han demostrado ser eficaces en términos de escala y estandarización. Sin embargo, su alta dependencia del transporte, su baja capacidad de adaptación a circunstancias específicas y sus crecientes impactos ambientales exponen sus limitaciones en el contexto de la crisis climática, la escasez de recursos y la urgente necesidad de revitalizar territorios y economías.
Ante esta situación, el enfoque biorregional se posiciona como una alternativa viable y transformadora. Su lógica se basa en reconocer y activar los recursos locales (materiales, humanos, culturales y ecológicos) para articular soluciones constructivas adaptadas a la singularidad de cada territorio. Como recurso renovable, biodegradable y abundante en muchas regiones, la madera se ha convertido en uno de los principales vectores para la transición hacia sistemas constructivos regenerativos.
El caso de Lugo, Galicia, muestra cómo reactivar una economía forestal local, orientada hacia usos constructivos de alto valor añadido, puede dinamizar una zona históricamente marginada y al mismo tiempo ayudar a mitigar el impacto ambiental del sector. Al mismo tiempo, iniciativas de empresas como Brimstone, Buckland Timber en el Reino Unido o Pollmeier en Alemania muestran cómo la transformación industrial localizada puede combinarse con la innovación tecnológica y el diseño computacional para agregar valor a especies de madera que hasta hace poco se consideraban residuales o de baja calidad.
Redes de valor cooperativas, resilientes y distribuidas.
Más allá de los recursos en sí, el biorregionalismo se define por su capacidad de expresar redes de valores resilientes, distribuidas y cooperativas. Esto incluye fortalecer los aserraderos de pequeña escala, promover sistemas de fabricación digital descentralizados y diseñar productos adaptados a la disponibilidad local y a las necesidades sociales y climáticas de cada entorno. Como explica el profesor Jan Knippers de la Universidad de Stuttgart, no se trata sólo de una cuestión de oferta o demanda, sino de un replanteamiento completo de la forma en que concebimos, producimos y habitamos el entorno construido.
La clave es darse cuenta de que no se trata sólo de reemplazar materiales o tecnologías, sino de cambiar la lógica subyacente: de un modelo extractivo y homogéneo a un modelo regenerativo, adaptativo y situado. En este sentido, el biorregionalismo no es sólo una alternativa tecnológica sino una propuesta cultural, económica y ecológica que desafía directamente la forma en que nos relacionamos con el territorio.
Es hora de actuar. Impulsar la capacitación técnica local, impulsar políticas públicas que prioricen los materiales originales regionalmente, apoyar la innovación para la transformación forestal y conectar a diseñadores, arquitectos, gestores y comunidades en torno a una visión compartida. La transición a un modelo biorregional no es un desafío menor, pero sí una oportunidad única para construir una arquitectura coherente con los ciclos de vida, la capacidad territorial y las exigencias de los tiempos.
El artículo está basado en “El futuro de la madera”. https://www.evolvingforests.com/
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