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El cierre de Centro Perdido y la fragilidad de los espacios autogestionados

El centro cultural autogestionado Centro Perdido, que desde 2022 operaba en el barrio Patronato como punto de encuentro para artistas emergentes, anunció el cierre de su espacio tras la venta del edificio que ocupaba en la calle Dardignac. Cuatro jóvenes artistas habían levantado el proyecto con la intención de crear un lugar donde la experimentación y la colaboración fueran posibles sin las restricciones del circuito institucional. Sin embargo, luego de tres años de funcionamiento en Recoleta, el inmueble fue vendido y Centro Perdido deberá dejar el espacio en diciembre de 2025. La noticia pone de relieve la precariedad de los espacios independientes en Santiago, que a pesar de su rol vital en la escena artística local, dependen de arriendos y donaciones para subsistir.

La pérdida de Centro Perdido plantea una pregunta urgente sobre las políticas de fomento y la necesidad de infraestructuras culturales sostenibles en la ciudad. En un contexto de creciente valorización inmobiliaria, los espacios autogestionados se ven permanentemente amenazados por la especulación del suelo, lo que obliga a sus gestores a operar en la incertidumbre y a destinar buena parte de sus energías a la búsqueda de financiamiento en lugar de a la programación artística. El cierre de Centro Perdido no es un caso aislado: es la expresión de un modelo de ciudad que no reconoce el valor de los espacios de producción cultural independiente. La pregunta que queda flotando es si Santiago será capaz de generar políticas públicas que protejan estos lugares antes de que desaparezcan por completo.

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