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Los estudios de diseño deberían tener sus propias exposiciones.

En la era de la construcción de mundos, el diseño ha ido más allá de los estudios de casos.

Los diseñadores modernos deberían utilizar sus disciplinas para ayudar a dar forma a sistemas, comportamientos y creencias.

Sin embargo, los portafolios, que alguna vez fueron el principal sitio de visibilidad, operan cada vez más como un circuito cerrado, en el que el trabajo se genera, registra, optimiza y circula en cámaras de eco.

Las exposiciones de estudio ofrecen una alternativa poderosa pero infrautilizada. A diferencia de un sitio web o un feed, una exposición requiere tiempo y atención. Son inmersivos en la naturaleza, lo que permite encontrar las obras espacial, material y emocionalmente. En el proceso, atraen no sólo a clientes y colaboradores, sino también a la comunidad de diseño en general.

La mayoría de los estudios se basan en una visión única: una idea de cómo hacer las cosas de manera diferente. Al organizar exposiciones en torno al estudio, podemos iluminar esta visión de nuevas maneras. Esto no es sólo una forma de autopromoción sino una contribución cultural; una forma de incorporar el pensamiento de diseño al discurso público donde pueda ser cuestionado, explicado y compartido.

Exposición de Sebastian Koseda: De la seda a la silicona
visibilidad no algorítmica

Como todos sabemos, las plataformas sociales pueden cambiar sus reglas en cualquier momento. Cuando el algoritmo cambia, la influencia de un estudio puede disminuir de la noche a la mañana.

Además, si el algoritmo detecta que el contenido es un anuncio, suprimirá la cobertura a menos que sea contenido pago, un obstáculo importante a la hora de publicar proyectos de diseño.

A diferencia del desplazamiento en línea, un espacio físico (o experiencia híbrida) brinda a los espectadores tiempo para concentrarse e interactuar con ideas en un nivel más significativo sin tener que competir con el resto de Internet por la atención. Esto crea una experiencia intencional y memorable.

Para los estudios de diseño, la visibilidad no se trata sólo de ser visto; se trata de ser visto por las personas adecuadas, en el contexto adecuado y en el momento adecuado.

Esto no quiere decir que las exposiciones deban reemplazar a la publicación digital, pero cuando la actividad inevitablemente se traslade al ámbito digital, estos proyectos tendrán historias más ricas que contar.

La exposición sobrevive mucho tiempo después, produciendo contenido diverso y original para compartir.

Exposición de Sebastián Cosseda: Separación completa

La exposición como cultura del diseño.

Piensa en los diseñadores que admiras. Es probable que sean valiosos contribuyentes culturales al mundo del diseño, no sólo a través de la producción de revistas, carteles e identidades, sino también escribiendo, hablando, educando y contribuyendo a la escena. Además de los proveedores de servicios, los diseñadores pueden ser, y a menudo son, contribuyentes activos al discurso del diseño.

Las exposiciones de diseño crean un momento visible en la cultura del diseño que puede dar lugar a charlas, artículos, nuevos trabajos y potencialmente más exposiciones.

A diferencia de los proyectos de los clientes, las exposiciones no necesitan estar operativas de inmediato. Esto los hace ideales para abordar tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la automatización, los sistemas climáticos y el diseño posthumano. Al trabajar en forma de exposición, los estudios pueden participar en un futuro que aún está por definirse, dando forma al discurso antes de que el mercado se solidifique.

Exposición de Sebastián Cosseda: Separación completa
Mostrar estado del ejercicio

Mostrando el lado humano del diseño en una era que valora cada vez más la autenticidad y la transparencia.

Es valioso exponer bocetos, iteraciones, callejones sin salida y decisiones; muestra a la audiencia que el diseño es una forma de pensar, no sólo un producto terminado. Mostrar el proceso puede ayudar a los clientes a comprender cómo funciona el estudio, lo que facilita imaginar cómo podrían trabajar juntos.

En lugar de presentar estudios de casos aislados, las exposiciones de estudio pueden establecer conexiones entre proyectos, revelando cómo el estilo característico del estudio (visible e invisible) y sus métodos dieron forma a los resultados.

Este formato crea una oportunidad única para que el estudio haga más preguntas que respuestas, creando un espacio para una discusión orgánica que conduce a conocimientos que pueden extenderse más allá del proyecto en sí.

Exposición de Sebastian Koseda: De la seda a la silicona
tener una narrativa

Hay poder en no disculparse por sus opiniones. Crea claridad tanto para el cliente como para el propio estudio, eliminando cualquier ambigüedad sobre lo que representas.

Cuando un estudio muestra algo que realmente les importa, el tono cambia de pasivo a intencional. No sólo tienes que reaccionar ante el mundo tal como viene, sino que reaccionas ante él. Estás construyendo el mundo en tus propios términos.

Las exposiciones son oportunidades para buscar coherencia más que reconocimiento. Hacer que la intención sea visible y tangible no sólo atrae a los clientes adecuados, sino que también ayuda a repeler a los equivocados: un filtro valioso a la hora de desarrollar su práctica.

Construir relaciones duraderas

Al reunir a pares y clientes en un espacio compartido, las exposiciones transforman la divulgación en conversaciones en vivo. Las conversaciones surgen orgánicamente en torno a ideas, referencias y procesos en lugar de entregables o presupuestos.

Con el tiempo, estos encuentros compartidos suelen conducir a relaciones más fuertes y duraderas. La gente no sólo recuerda el trabajo; Recuerdan cómo les hizo pensar y sentir. Es más probable que tales conexiones conduzcan a colaboraciones significativas.

Un portafolio puede mostrar lo que hace el estudio, mientras que una exposición muestra en qué se está convirtiendo el estudio. Este tipo de pensamiento a largo plazo es crucial para los estudios interesados ​​en la sostenibilidad (intelectual, cultural y económica).

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como lograr

Montar una exposición no es tan complicado como crees, siempre y cuando hagas las preguntas correctas desde el principio.

¿De qué se trata esto?
Sea claro acerca de sus intenciones antes de considerar el espacio o el dinero. ¿Es esta una muestra de trabajo basado en clientes, un archivo de proyectos pasados, un proyecto espontáneo para proponer ideas desconocidas o una plataforma especulativa para probar direcciones futuras? La claridad aquí determina todo lo que sigue.

¿Dónde está?
La exposición no requiere un espacio de galería tradicional. Los posibles lugares incluyen su propio espacio de estudio fuera del horario de atención, una ventana emergente de una noche, alquiler de galería a corto plazo o un espacio híbrido físico-digital.

Invita a los ojos correctos
Una exposición puede depender tanto de su público como de su contenido. Considere invitar a diseñadores y colegas, clientes y colaboradores, escritores o educadores. Tenga en cuenta estos grupos al diseñar su experiencia: los medios pueden centrarse en los fotogramas, mientras que sus compañeros pueden estar más interesados ​​en la web.

Documentación con intención
Si una exposición es temporal, su vida futura es importante. Asegúrese de capturar el espacio, las interacciones de las personas y los momentos de atención. Este documento puede destacarse de su portafolio, capturando lugares, personas y momentos.

¿Cómo se financia?
La autofinanciación es el punto de partida más común, a menudo utilizando un presupuesto de marketing o de I+D. El apoyo adicional puede provenir de asociaciones, apoyo de la industria, subvenciones o ventas de ediciones limitadas de carteles y revistas. Una estrategia inteligente suele ser una combinación de lo anterior: autofinanciación combinada con charlas o productos con entradas.

pensar en voz alta

En resumen, los estudios necesitan un espacio para pensar en voz alta, responsabilizarse de sus propias ideas y anticipar el futuro que quieren moldear.

La exposición ofrece un espacio que va más allá de la cartera de productos, permitiendo a los estudios contribuir a la cultura del diseño mostrando su identidad y dirección.

Para los estudios que tienen algo que decir, la pregunta puede no ser por qué debería mostrarse su trabajo, sino por qué no.

Sebastian Koseda es el director creativo de Studio Koseda. Ganó el Premio Artiq Graduate Art Prize de 2015 y el Concurso Creativo Global de la BBC de 2015. Su primera exposición en Nottingham en 2022, Silk to Silicon, se centra en la tensión entre los trabajadores y la automatización a lo largo de la historia británica.


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