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Dogma 11 en fotografía: ¿reglas o limitaciones creativas?

En fotografía siempre hay una tensión entre control e inmediatez. Por un lado, tienes la posproducción, el refinamiento y la capacidad de darle forma a la imagen mucho después de haber sido capturada. La fotografía instantánea, en cambio, es un acto primitivo en el que las decisiones son irreversibles.

“Dogma 11” está firmemente en el segundo bando.

Nota: el significado y la intención de este artículo deben explicarse fácilmente, pero para evitar malentendidos a partir de mis experiencias con temas similares en las redes sociales: lo que presento aquí no son realmente dogmas y reglas, sino limitaciones a seguir, tal vez autoimpuestas, que a veces pueden enseñarnos mucho y ayudarnos a moldear nuestra creatividad para tomar fotografías con mayor intención y presencia. Como profesora de fotografía, no escribo reglas en el estudio, y mucho menos en las publicaciones en las redes sociales.

Es un conjunto de restricciones diseñadas para limitar la intervención en el momento de la captura y después de la captura. No como un intento de definir qué debería ser la fotografía, sino como un ejercicio para ver qué pasa cuando presionas el obturador y eliminar tantas variables como sea posible.

Inspirándose en el Dogma 95 de la película, existen diferentes versiones del Dogma 11 en fotografía.

Regla dogmática 11

  1. No recortar imagen
  2. Por favor no modifique las fotos digitalmente.
  3. No agregues elementos a la escena.
  4. No elimines elementos de la escena.
  5. Sin escenario ni situaciones de dirección.
  6. No utilices flash artificial.
  7. Utilice sólo la luz disponible
  8. No reconstruir imágenes en postproducción.
  9. No cambiar la relación entre lo que se ve y lo que se muestra
  10. No intervenir para “corregir” la realidad
  11. La fotografía debe reflejar lo sucedido.

Esté de acuerdo o no, surge una pregunta familiar: ¿Cuándo se debe tomar una fotografía después de haber sido tomada?

A primera vista, estas reglas son estrictas. En la práctica, funcionan más como un marco disciplinario que como reglas literales para cada situación fotográfica.

¿Cuál es el verdadero objetivo de este enfoque?

A Dogma 11 no le importa la estética, el estilo o el género. Se trata de proceso.

Mediante la eliminación del recorte, la postproducción extensa y la intervención en escena, los fotógrafos se ven obligados a tomar decisiones por adelantado y aceptarlas más tarde. La composición, el tiempo y la anticipación vuelven a ser centrales. No existe red de seguridad en el servicio postal.

Este enfoque también desafía una convención muy moderna en fotografía: la idea de que aún se puede construir una imagen “real” después de haber sido capturada.

En este sentido, Dogma 11 está más en sintonía con los instintos documentales que con las prácticas contemporáneas de creación de imágenes que dependen en gran medida del refinamiento y la reconstrucción.

críticas y limitaciones

Por supuesto, estas reglas no se aplican universalmente.

El trabajo comercial, los encargos editoriales y muchas formas de fotografía contemporánea a menudo requieren posproducción, retoque o entornos controlados. Incluso en la práctica documental, los límites absolutos pueden resultar poco prácticos.

Aquí es donde el Dogma 11 se vuelve más interesante como provocación que como dogma.

No está diseñado para reemplazar los flujos de trabajo existentes. Su propósito es interrumpirlos.

Por qué los límites siguen siendo importantes

En fotografía y arte, existe una larga historia de uso de limitaciones para agudizar la visión. Desde distancias focales fijas hasta limitaciones cinematográficas, desde la exposición a la película hasta el compromiso con procesos físicos, las limitaciones a menudo conducen a la claridad.

El dogma 11 cae en este linaje.

Obliga a volver a los fundamentos: el momento oportuno, la presencia, la concentración y la toma de decisiones en el momento.

En una época en la que casi todo se puede ajustar más adelante, el valor de las decisiones irreversibles se vuelve más relevante, no menos.

pensamientos finales

El Dogma 11 no pretende ser aceptado como norma. Como desafío, funciona mejor.

Un recordatorio de que la fotografía todavía comienza con el momento de la captura, y todo lo posterior a ese momento es interpretación, no corrección.

Lo sigas o no, te deja con una simple pregunta:

¿Cuántas de tus fotos son cosas que realmente querías decidir después del hecho?

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