Un informe reúne 19 recomendaciones para evaluar la circularidad del entorno construido • Edificable
Promover la transformación urbana (Tengo) ha preparado una publicación que contiene 19 recomendaciones para evaluar la circularidad del entorno urbano construido, con el objetivo de guiar a las administraciones, planificadores y profesionales técnicos en la aplicación de un indicador y un marco analítico más completo.

El artículo se basa en las ponderaciones de un modelo lineal tradicional de la industria de la construcción, basado en la extracción, producción y eliminación, y su contribución al agotamiento de los recursos y la generación de residuos. En contraste con este enfoque, la circularidad pretende ampliar el uso de los recursos, aprovechar su valor y recuperar materiales al final de su vida útil para su reutilización, reparación o reciclaje.
Esta publicación es parte del trabajo de la Iniciativa de Ciudades y Regiones Circulares (CCRI) y cuenta con el apoyo del Plan de Acción de Economía Circular de la UE. La iniciativa reúne herramientas y acciones existentes para promover una economía circular en diferentes niveles del entorno construido, con un enfoque particular en el pensamiento del ciclo de vida (LCT) y la participación de múltiples partes interesadas.
Indicadores circulares para edificios, comunidades y ciudades.
Los cinco proyectos aRTes, B_Green, CABE, Maincode y Urban-CoLLaR, proporcionan elementos clave que definen cómo realizar evaluaciones circulares. Una de las principales observaciones es que muchos marcos actuales se centran en la escala de un edificio y menos en la relación con su entorno o con escalas territoriales más amplias, como distritos y ciudades.
él documento Mayor facilidad para adoptar una perspectiva multiescala para evaluar el desempeño de edificios, comunidades y ciudades. Este enfoque es necesario para identificar efectos sistémicos, interacciones entre escalas y posibles compensaciones entre diferentes soluciones de reciclaje.
Otro aspecto que destaca es el predominio de los indicadores ambientales en los sistemas existentes. La publicación prioriza el desarrollo y prueba de un conjunto integral de indicadores que incluyen emisiones basadas en el ciclo de vida, eficiencia de recursos, prevención de residuos y desempeño en reciclaje, así como dimensiones socioeconómicas y de calidad de vida.
Estas dimensiones incluyen la aceptación social de la reutilización de materiales y el impacto de las estrategias de reciclaje en los grupos vulnerables. Además, el informe enfatiza la necesidad de definir la solidez de los indicadores a través de métodos confiables, fuentes de datos consistentes y límites del sistema claramente definidos para que los resultados sean comparables y útiles para la toma de decisiones públicas.
Métodos cuantitativos, semicuantitativos y cualitativos.
La publicación distingue entre diferentes tipos de evaluación. Muchos métodos cuantitativos se basan en el análisis del ciclo de vida (ACV), un método estandarizado para analizar los impactos ambientales a lo largo del ciclo de vida de un edificio o proyecto de construcción. Estos indicadores se utilizan a menudo para medir las emisiones, el consumo de energía y el consumo de recursos, como el potencial de calentamiento global.
Algunos indicadores cuantitativos resumen la circularidad en una sola puntuación, como el Índice de circulación de edificios (BCI). Estos sistemas normalmente incorporan información sobre materiales, residuos generados, vida útil y diseño para orientación de desmontaje. Si bien facilitan las comparaciones, también pueden ocultar supuestos relevantes o detalles metodológicos importantes.
Los métodos semicuantitativos suelen utilizar calificaciones binarias, de sí/no o escalas ordinales, como de 0 a 5. Son útiles para evaluar aspectos que son difíciles de medir con precisión, como la calidad del diseño o ciertas prácticas de gestión, pero pueden introducir subjetividad si los criterios de puntuación están mal definidos o dependen demasiado del juicio de expertos.
Los métodos cualitativos son relevantes para analizar las dimensiones sociales, culturales y de gestión de la circularidad, que a menudo quedan excluidas de los indicadores medioambientales a pesar de su papel decisivo en la implementación real de soluciones. Aunque proporcionan contexto y ayudan a identificar las condiciones propicias para el uso de la bicicleta, la falta de estandarización dificulta la comparación entre evaluaciones.
Asesoramiento para la administración y los profesionales de la ciudad
El documento afirma que los indicadores cuantitativos deben utilizar métodos de cálculo, limitaciones del sistema y fuentes de datos definidos de forma transparente. Para métricas semicuantitativas, recomienda establecer criterios de puntuación claros y documentar cómo se asignan las calificaciones para mejorar la coherencia y la repetibilidad.
Para las evaluaciones cualitativas, la publicación recomienda utilizarlas junto con indicadores cuantitativos, y no como sustitutos, para obtener una visión más completa. Las recomendaciones están dirigidas a funcionarios públicos responsables de planificar, regular e invertir en el entorno construido a nivel local, regional y nacional; planificadores urbanos que diseñan e implementan soluciones circulares; y arquitectos, ingenieros, consultores de sostenibilidad y otros expertos técnicos que aplican marcos e indicadores de circularidad en la práctica.