La anulación del concurso para la Bienal de Venecia y el debate sobre el anonimato en la selección de proyectos
La Subsecretaría de las Culturas anuló el concurso destinado a seleccionar el proyecto que representará a Chile en la 20ª Bienal de Arquitectura de Venecia, que se celebrará entre el 8 de mayo y el 21 de noviembre de 2027, por “incumplimientos formales” e “inconsistencias” en el proceso. La decisión, anunciada a fines de septiembre de 2026, generó una inmediata polémica pública. El subsecretario de las Culturas y las Artes, Carlos Lobos, justificó la medida alegando que se habían cometido irregularidades e inconsistencias en las fundamentaciones de los proyectos presentados. Sin embargo, la arquitecta Alejandra Celedón, integrante del jurado original, advirtió que convocar a un nuevo jurado vulneraría el principio de anonimato exigido en las bases del concurso, ya que los autores de las propuestas serían conocidos por los nuevos evaluadores.
La controversia reabre un debate de fondo sobre los criterios de transparencia y equidad en la selección de los proyectos que representan a Chile en instancias internacionales. El caso pone en tensión la relación entre la institucionalidad cultural y las expectativas de la comunidad arquitectónica, que ve en estos procesos una oportunidad para proyectar el quehacer disciplinar hacia audiencias globales. La decisión de la Subsecretaría, aunque fundada en la normativa administrativa, ha sido interpretada por sectores del gremio como una señal de burocratización que podría afectar la calidad de la representación nacional. El nuevo jurado deberá retomar la evaluación de las propuestas en un contexto de escrutinio público, lo que añade presión sobre un proceso que ya nace marcado por la controversia
