El tomate pera se paga a 2,06 euros el kilo en Almería por la escasez y el retraso de la campaña
El tomate pera se paga de media a 2,06 euros el kilo en las subastas de Almería, una referencia que refleja la escasez de producto y el retraso de la campaña. En esas mismas pujas, el tomate Daniela se queda en 1,73 euros de media, aunque llega a 2,20 euros en algunos lotes, y el Rama promedia 2,11 euros, con máximos que rondan los 2,50 euros en primera categoría.
El origen de este encarecimiento no es un único factor. Muchos agricultores decidieron retrasar los trasplantes para esquivar los meses de más calor y frenar la proliferación de insectos que transmiten virus, después de una primavera marcada por la presión de las plagas. A eso se suma que la variabilidad térmica de final del verano ha alargado el tiempo que necesitan las primeras plantas para alcanzar el punto óptimo de madurez y calibre.
¿Por qué hay menos tomate en el mercado europeo?
La consecuencia es un hueco en la oferta europea. Los invernaderos andaluces todavía no han entrado en su fase de máxima producción y los ciclos de verano del resto de Europa ya han terminado. Esa combinación hace que la demanda presione sobre los pocos kilos que llegan a las alhóndigas.
Stephan van Marrewijk, director comercial de Vicasol, resume la situación: «El retraso en el trasplante ha creado un bache en la oferta a nivel europeo. Como los invernaderos andaluces aún no han entrado en su fase de máxima producción y el resto de Europa ya ha terminado sus ciclos de verano, la demanda presiona con fuerza los pocos kilos que entran a las alhóndigas».
En un año normal, España ya tendría volúmenes significativos para abastecer a los mercados europeos en las semanas 44 y 45. En esta campaña, sin embargo, no se espera una oferta de ese calibre hasta la segunda semana de noviembre o, como pronto, mediados de ese mes, según la previsión del sector.
Marruecos, el principal competidor de España en Europa, también acumula un retraso de entre 10 y 15 días. Aunque su superficie de tomate se ha reducido, el sector teme que su pico de campaña acabe coincidiendo con el español.
¿Cuánto sube el precio y qué variedades se ven más afectadas?
Las subastas almerienses muestran una subida muy marcada respecto a la media de los últimos tres años. El tomate pera, el más representativo de la cooperativa Vicasol, alcanza esos 2,06 euros por kilo. El Daniela se mueve en 1,73 euros de media y el Rama, en 2,11 euros, con máximos que rozan los 2,50 euros.
La lista de precios ayuda a entender el impacto en la compra diaria:
- Tomate pera: 2,06 euros el kilo de media.
- Tomate Daniela: 1,73 euros de media, con máximos de 2,20 euros.
- Tomate Rama: 2,11 euros de media y picos cercanos a 2,50 euros en primera categoría.
El encarecimiento no se limita al mercado español. En Marruecos, el tomate y el pimiento han tocado máximos históricos en el mercado local y la oferta de primera calidad ha caído. Youssef Lakraa, productor en Souss Massa, asegura que «los precios en origen han estado por las nubes en todos los productos, tanto en el mercado local como en el de exportación, a niveles que rara vez se habían visto».
Lakraa cifra el descenso de la oferta de tomate en hasta un 70% en sus propias explotaciones y señala que la situación es similar en toda la región. El calor de septiembre redujo los rendimientos, retrasó la siembra de numerosos productores y favoreció la aparición de trips y ácaros.
¿Qué piden los productores europeos a la UE?
Las organizaciones del tomate de España, Francia, Italia, Portugal y Polonia han lanzado la campaña «We Tomato Europe» para reclamar medidas que protejan la producción comunitaria. Piden que los tomates de terceros países cumplan las mismas exigencias laborales, medioambientales y sanitarias que las explotaciones europeas.
El manifiesto conjunto también solicita un etiquetado más claro, con el país de origen bien identificado, y controles fitosanitarios más estrictos en frontera. Además, reclaman medidas de protección cuando las importaciones alteren el mercado y una revisión de las relaciones comerciales con Marruecos para evitar lo que consideran una competencia desigual.
El sector defiende que el tomate es esencial para el empleo, la alimentación y la actividad económica de muchas regiones agrícolas. En Extremadura, una de las principales zonas productoras de España, estas demandas afectan a miles de agricultores y a la industria transformadora vinculada al cultivo.
También piden más apoyo a la innovación, al ahorro de agua y energía y a la mejora de las variedades cultivadas. Esos puntos se suman a la preocupación por la competencia de países terceros y por la coincidencia de campañas, un riesgo que planea sobre esta campaña por el retraso de Marruecos y la reducción de su superficie.
¿Cuándo se espera que se normalice la oferta de tomate?
En España, la previsión apunta a que la oferta no gane peso hasta la segunda semana de noviembre o mediados de mes. Para entonces, se espera que los invernaderos andaluces entren en su fase de máxima producción y que lleguen más kilos a las alhóndigas.
En Marruecos, Lakraa sostiene que las temperaturas actuales son óptimas y que el mercado debería volver a la normalidad cuando las cosechas alcancen su pleno rendimiento. El productor añade que no ha habido escasez de semillas ni otros problemas que pudieran limitar aún más la producción.
El consumidor se enfrenta a una campaña marcada por menos kilos disponibles y precios al alza en las variedades más demandadas. La evolución dependerá de que se confirmen las previsiones de producción y de que no se solapen los picos de campaña de España y Marruecos.
Fuente: Jardineria On
