Una encuesta del CSIC a 20.420 personas revela que el 58,4% no sabe nombrar ninguna especie invasora
Una encuesta internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado las respuestas de 20.420 personas de 54 países y concluye que el 58,4% no es capaz de nombrar ni una sola especie invasora presente en su país. El trabajo, publicado en iScience, se presenta como la primera encuesta global sobre conocimiento y actitudes hacia estas especies, traducida a 23 idiomas y con representación de todos los continentes habitados.
El dato central es que más de la mitad de la población encuestada no identifica ninguna especie exótica invasora, un resultado que los autores consideran especialmente preocupante por su relación con la aceptación de las medidas de gestión. Ana Novoa, investigadora del CSIC en la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA) y autora principal, señala: «Nos ha sorprendido lo limitado que es el conocimiento sobre ellas, algo especialmente preocupante porque su gestión no solo depende del conocimiento científico y de adecuados métodos de gestión, sino también de la aceptación pública de estas medidas».
Qué revela la encuesta del CSIC sobre las especies invasoras
El estudio no se limita a contar cuántas personas aciertan. También explora las tres primeras palabras que se asocian con estas especies y el apoyo a 20 medidas de gestión. A nivel global, las especies más citadas fueron los mosquitos del género Aedes, las ratas y el jacinto de agua, todas ellas entre las cien especies invasoras más dañinas del mundo según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
En España, la fotografía es algo más favorable: en torno al 70% pudo citar al menos una especie invasora, una de las proporciones más altas de los 54 países encuestados, solo por detrás de Turquía, Vietnam y Puerto Rico. Las más nombradas fueron la cotorra argentina, la avispa asiática y el cangrejo rojo americano, reflejando que las especies invasoras son una batalla constante en España.
¿A quién afecta no saber nombrar una especie invasora?
Los resultados muestran que la edad y el nivel educativo son las variables más relacionadas con el conocimiento de las especies exóticas invasoras. Las personas de mayor edad muestran más probabilidad de conocer especies que las más jóvenes, al igual que quienes tienen un mayor nivel educativo. También quienes viven en grandes ciudades tendían a conocer más el problema que quienes residen en ciudades pequeñas o zonas rurales.
Sven Bacher, de la Universidad de Friburgo (Suiza) y uno de los principales colaboradores del estudio, advierte de que las variables sociodemográficas pesan más que las características del país. «Tendemos a pensar que quienes viven en países con muchas especies invasoras o en lugares donde sus impactos son especialmente visibles serán automáticamente más conscientes del problema. Sin embargo, nuestros resultados muestran que esto no es necesariamente así», explica.
El bajo apoyo a la gestión de las especies invasoras
El estudio también reveló una relación consistente entre conocimiento, percepciones y actitudes hacia la gestión. Quienes podían nombrar al menos una especie se mostraron más favorables a su gestión, pero el apoyo general fue bajo: la mayoría de las medidas consideradas contaron con el respaldo de menos de la mitad de los participantes y solo el uso de insecticidas fue aceptado por la mayoría.
Las medidas dirigidas a vertebrados contaron con menos apoyo, algo que el equipo atribuye a una mayor carga emocional. Peter Pyšek, director del departamento de Ecología de las Invasiones del Instituto de Botánica de la Academia Checa de Ciencias, lo resume así: «La gestión de las invasoras se lleva a cabo en la sociedad, no en un vacío científico. Si las personas no entienden por qué determinadas invasoras son un problema y por qué es necesaria su gestión, incluso las nuevas medidas para el control de especies invasoras pueden ser difíciles de aplicar».
Cómo cerrar la brecha entre ciencia y sociedad
Los autores consideran que la educación ambiental y la comunicación hacia la sociedad son fundamentales, ya sea a través de las escuelas o de los medios de comunicación. En su reflexión, advierten de que «desarrollar mejores métodos de detección no es suficiente si la sociedad no entiende por qué es necesario actuar».
Ross Shackleton, del Instituto Federal Suizo de Investigación, defiende que la participación pública debe formar parte de la gestión desde el inicio, y no añadirse cuando ya han surgido los conflictos. La comunicación, añaden los autores, debería cubrir al menos tres frentes:
- Explicar qué especies causan problemas y cuáles son esos problemas.
- Justificar por qué se proponen determinadas medidas de gestión.
- Incorporar la participación pública desde el inicio para reducir el rechazo.
Ana Novoa cierra con una advertencia sobre el futuro: «Se espera que la crisis de las invasiones biológicas se intensifique, pero nuestros resultados muestran que todavía existe una gran brecha entre cómo los científicos y la población reconocen el problema. Cerrar esta brecha es fundamental para proponer respuestas eficaces y socialmente aceptables frente a las invasoras». El conocimiento público, concluye el estudio, condiciona la aplicación de medidas incluso cuando la evidencia científica es sólida.
Fuente: Jardineria On
