Casa Italada Serra / Pablo Patriota Arquitetos Asociados


Descripción de la presentación del equipo del proyecto. El punto de partida de Itaara da Serra fue la visita a un terreno en Serra Negra, ubicado en la zona rural de Serra Negra, a petición de un amigo. becerro (educación física). El sitio había estado abandonado durante muchos años y tenía una vegetación demasiado densa para permitir su inspección. Después de varias semanas de trabajos de limpieza (sin talar el bosque), el arquitecto y su compañero Cléber regresaron y descubrieron una enorme roca con una vista única orientada al sur, desde la que se pueden ver Bezerros, Saire y Gravatá.


A falta de un plan claro, la intención original era proponer una forma de ocupación de bajo costo que restauraría el uso y el significado de la tierra. Un paseo por el lugar revela claros naturales donde se encuentran cuatro pequeñas casas. Aprovechando las fuertes ventajas turísticas de Serranegra, se decidió crear unidades de alquiler. Dado que la oferta en la zona se compone principalmente de cabañas de un dormitorio, se decidió diseñar una casa con dos baños, más adecuada para familias o grupos de amigos.

El primer desafío del proyecto fue crear un acceso a la casa sin talar ningún árbol. Como resultado, desde la entrada surge un camino serpenteante a través del terreno, evitando siempre la vegetación existente. De las cuatro unidades previstas, se han construido dos.


El proyecto arquitectónico es intencionalmente simple: dos suites, una sala de estar integrada a la cocina gourmet, una terraza con fregadero y todas las habitaciones con vista. La idea central es siempre dejar que la vista sea la protagonista. Para construir la casa, se aplicó el mismo principio de camino: el edificio se instaló en las aberturas proporcionadas por la naturaleza, sin talar ningún árbol. Permanecer cerca del río es una decisión audaz, pero en los meses más fríos, cuando la niebla cubre el valle, la recompensa es la sensación de flotar entre las nubes.


Durante el proceso de limpieza del terreno se descubrió una gran cantidad de piedras. Había material suficiente para levantar los muros de una de las casas, dando como resultado dos tipos diferentes de construcción: la casa azul, de piedra, y la casa amarilla, de ladrillos encalados. El color principal se repite en canalones, carpinterías, puertas y baldosas hidráulicas.

Los tejados de ambas casas tienen buenas propiedades térmicas y los canalones metálicos recogen el agua de lluvia, que se conduce a cisternas instaladas bajo el suelo. Los acabados son sencillos: suelos de cemento pulido y baldosas hidráulicas como únicos revestimientos. Cada unidad también tiene su propia fogata al aire libre para recibir a los huéspedes en el frío único de la montaña.


El nombre Itaara da Serra significa “piedra alta” y refleja el espíritu del proyecto: una arquitectura que respeta profundamente el lugar y prefiere permanecer en silencio. El lugar en sí ya es hermoso. Sólo queda diseñar la casa con la menor cantidad de distracciones posible.
