Esta casa adosada de Moody Munich crea un estilo sudamericano de los años 70 con madera oscura y plantas tropicales.
Los diseñadores imaginaron la escalera como una especie de cañón. “La idea estuvo ahí desde el principio”, dijo Petzold. “Sabíamos desde el principio el impacto que tendría en el espacio”. Una vez que llegas al final de las escaleras, el espacio se abre: la transición se siente nítida y dramática, como si estuvieras en un set de película.
La escalera es el primer indicio de una decisión inusual en el diseño de la casa: la falta de luz solar. Los techos y las paredes están cubiertos con acabados oscuros y las fuentes de luz están ubicadas estratégicamente (aunque de manera desigual) en toda la casa. “El objetivo no es hacer que la habitación sea lo más luminosa posible, sino crear una atmósfera específica”, afirmó Petzold. Los cuartos oscuros requirieron especial atención a la precisión: los materiales, la iluminación y las proporciones tuvieron que coordinarse cuidadosamente para que el interior no pareciera pesado, aunque el cliente admitió tener algunas dudas sobre el diseño. “Por un momento nos preguntamos si el techo con paneles sería demasiado”, dijo Pope. En retrospectiva, la decisión se siente menos como un riesgo y más como una necesidad.
La oscuridad enfoca el espacio y guía la mirada. Este efecto se consigue especialmente a través de los materiales. El ocume y el roble ahumado dominan el espacio y se encuentran con superficies frescas y suaves de cuarcita Vitoria Regia, piedra caliza Wachenzeller, acero inoxidable y vidrieras. “La materialidad es siempre algo muy tangible”, afirmó Petzold. Muchas superficies absorben la luz, mientras que otras crean intencionalmente contraste al reflejar o refractar la luz, agregando así profundidad.


